Javier Milei depende del Congreso para superar la reticencia de los inversores y demostrarles que mantiene intacta la capacidad de transformar en leyes su agenda de reformas estructurales. Además de la operativa, esa es la finalidad simbólica de la reforma a la carta orgánica del Banco Central y los proyectos de “shutdown” e inocencia fiscal. Persuadir a los capitales de instalarse sobre la base de un proyecto de largo plazo que incluye, y descuenta, la reelección del Presidente.
Diego Santilli lidera el equipo que trabaja en esta delicada misión. Pero con el éxito condicionado a que pueda persuadir a los gobernadores de contribuir con el que Milei precisa obtener. La falta recíproca de confianza que recrudece en la víspera de la elección presidencial es uno de los obstáculos con el que choca el jefe del Gabinete. Pero que tiene en el oficialismo otro más inesperado, sobre todo por la superposición de funciones y de ambiciones, por la ansiedad de quienes desean colaborar para que sea realidad lo que por ahora es un deseo.
Pese a la sublimación recíproca que se prodigaron para imaginarse aliados, las fricciones con Patricia Bullrich son bastante lógicas. Los gobernadores le dieron a Santilli la coartada ideal para interferir con su tarea en el Senado. No todos los mandatarios controlan a los representantes de sus provincias en esa cámara. Santilli debe negociar su voto con ellos. La senadora porteña se mantendrá en silencio ante esa intromisión con su deber de jefa del bloque libertario. ¿Con la secreta esperanza de un fracaso en esa gestión? Si fuese una fabulación, tiene por antecedente un hecho cierto que inquieta al entorno de Bullrich: el fantasma de su candidatura a jefe de Gobierno fue sustituido por el de Santilli para forzar al Pro a una alianza que postule a Pilar Ramírez como vicejefe. Una caída en la consideración de Karina Milei, quien responsabiliza a Bullrich de forzar la salida de Manuel Adorni del gobierno. Aunque es dudoso que adhiera a la filosofía de los estoicos, Santilli procura mantenerse aislado de conflictos inconducentes. Tal vez por eso promueva consensuar con Santiago Caputo al sucesor de Darío Genuá en la secretaría de Innovación, de la que depende el Conicet. Pero tal vez no adopte ese criterio si se presenta la oportunidad de sustituir a Juan Martín Ozores en el Enacom. Hay quienes piensan que ese organismo ejerce un poderoso atractivo sobre Santilli. En especial desde que por una resolución de Ozores es el titular del Enacom el que administra directamente el Fondo de Servicio Universal en el que transformó al fideicomiso al que aportan el uno por ciento mensual de su facturación las empresas de telecomunicaciones. La novedad que introdujo Ozores, compensar con créditos fiscales a ese aporte, no haría mella en el interés de Santilli por una de las áreas que pasó a controlar.

Lo más seguro es que se trate de una patraña infundada. Igual que acusar a Santilli de fingir prepararse para ser candidato a gobernador bonaerense para ocultar la intención de competir en la ciudad. Si fuese cierto que se trata de una ficción, Jorge Macri colabora activamente con ella. Su jefe de Gabinete, Gabriel Sánchez Zinny, participa de los equipos que elaboran propuestas de gobierno para la provincia de Buenos Aires. Sánchez Zinny fue ministro de Educación de María Eugenia Vidal.
El cinismo es tal que cerca de Santilli se bromea con que Sánchez Zinny aporta su experiencia con créditos fiscales. El mecanismo por el que recuerda con zozobra su paso como titular del Instituto Nacional de Educación Técnica (INET). Están, sin embargo, quienes opinan que Jorge Macri se toma en serio la amenaza libertaria de poner en peligro su reelección con la candidatura de Santilli. Y que con ese pretexto licitará en agosto la recolección diferenciada y reciclado urbano de residuos que opera el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) de Juan Grabois. Una forma de recrear un debate antagónico con la izquierda: cómo transparentar los gastos sospechados de financiar a la política. Una iniciativa que conmovió a Edgardo Cenzón, a tal punto que resolvió abandonar su autoexilio en el Uruguay para volver a instalarse en la Argentina.
Antiguo recaudador en la campaña presidencial de Mauricio Macri y de Horacio Rodríguez Larreta en las PASO que disputó con Bullrich, Cenzón es un consultor privilegiado de Daniel Angelici desde que su viejo amigo Jorge lo convocó para colaborar con su gobierno. El servicio a cargo del MTE será adjudicado en el primer trimestre del 2027. Pero solo por seis meses. Vencido ese plazo, quedará integrado al pliego con el que se licitará el servicio domiciliario de recolección de residuos que vence en septiembre de ese año. La acotada extensión del contrato sería compensada con el presupuesto que se le destinaría. Se habla de 90 mil millones de pesos. ¿Será cierto? El nuevo responsable del área de Higiene Urbana, Matías Lanusse, está a cargo del proceso licitatorio. Lanusse tiene un pasado que lo vincula de forma indisimulable a Angelici. Fue quien lo propuso para dirigir el Instituto de Loterías y Casino bonaerense en la gestión de Vidal.

Por si hacía falta una muestra del protagonismo del juego en la política, la reunión de Kicillof con una docena de intendentes sirvió para confirmarlo. Federico Achával (Pilar), Federico Otermín (Lomas de Zamora) y Gastón Granados (Ezeiza), sobresalieron con naturalidad en ese grupo. Conforman el triángulo de hierro que mejor representa los intereses de Martín Insaurralde.
Los intendentes plantearon a Kicillof la necesidad de que resuelva su conflicto con Máximo Kirchner y que conduzca al PJ que solicitó presidir. No está claro si es solo una exageración. Pero alguno de ellos se ufana de haberle planteado que llegó a ese cargo después de criticar la inactividad del jefe de La Cámpora al frente del partido. Gustavo Menéndez fue parte de esa delegación. El lugar que ocupa el intendente de Merlo en el entorno de Cristina hace presumir que si pidieron reunirse con Kicillof fue con su permiso previo. Una impresión reforzada por la exigencia de reconciliarse con Máximo. Alguien clave en la estrategia política de su madre. Bajo la apariencia de reclamar en la CIDH por las condiciones de su detención y que se la habilite a ser candidata, la estrategia de Cristina es presionar a Kicillof para que acepte su liderazgo.
En la reunión con intendentes, el gobernador expresó su voluntad de reunirse con Máximo. Es, sin embargo, renuente a lo que parece inevitable. Visitar a Cristina en San José 1111. “Cada vez que la veo salgo de ahí perdiendo algo”, asegura haberle escuchado un entornista del peronismo. Kicillof se pronunció por la reelección indefinida de los intendentes. El reclamo que venían efectuándole todos los del peronismo. Pero también los del Pro y la UCR. Si lo aprueba la Legislatura comenzará a despejarse quién será candidato a sucederlo. Quienes lo visitaron en La Plata le propusieron que sea el intendente que mejor mida o el que reúna mayor consenso. En su despacho estuvieron cuatro que aspiran a ser parte del proceso: Mariel Fernández (Moreno), Gustavo Menéndez (Merlo), Achával y Otermín. Hay quienes reniegan en ese grupo de que se identifique a Martín Insaurralde como su líder.
El mito que rodea al exjefe de Gabinete de Kicillof es haberse vuelto un intocable gracias al silencio que conservó cuando abandonó ese cargo. Sobre todo por las 13 inspecciones dispuestas a bingos del grupo Codere en el conurbano antes de hacerlo. Codere negociaba en ese momento su venta a la sociedad integrada por Cristóbal López, Ricardo De Benedictis y Federico de Achával, el padre del intendente de Pilar.
Hay quienes sugieren que si la operación fracasó es porque se convirtió en un intento de compra hostil. Supercherías que circulan en la autorotulada industria del juego. El grupo Codere es administrado por un fondo de inversión de los Estados Unidos. En murmuraciones, la capacidad de Insaurralde de guardar secretos como ese lo hizo acreedor de un crédito inextinguible en ese universo. El exintendente de Lomas de Zamora suele definirse como “hombre de Cristina”. Pero del sector de las palomas y no de los halcones.”
Los intendentes se presentaron ante Kicillof como peronistas. Ni del Frente Renovador, La Cámpora o Movimiento Derecho al Futuro. Tal vez una licencia que deba tolerar Cristina a cambio de tenerlos de su lado. Si eso es de verdad lo que ocurre, la conclusión más importante es que el problema común que afecta a todos es el exceso de falta de confianza.

