«Sufro muchísimo como jugador, imaginate lo que podría ser como técnico», respondía Leo Ponzio en el 100×100 de El Gráfico. Trece años después, el ex mediocampista dio inicio a su primera experiencia en un banco de suplentes, nada menos que en el peor momento de River desde su vuelta a Primera División.
Desde 2022 parte de la secretaría técnica del club, el santafesino agarra un fierro caliente tras la partida de Eduardo Coudet y el jueves, instantes después que el Chacho se despidiera en conferencia de prensa, dirigió su primera práctica en el predio de Cantilo. El mismo en donde trabajan los futbolistas relegados, a los que visitó cuando aún se desempeñaba como nexo entre plantel y dirigencia.
La sorpresiva elección de Ponzio tiene como motivo principal la urgencia: sin un candidato claro y los principales apuntados con trabajo, River busca ganar tiempo.
El peso específico de su nombre en la historia de la institución y su buena relación con el grupo de futbolistas, respaldado por la experiencia de Marcelo Escudero como asistente principal, pretenden darle oxígeno a un equipo ahogado en reiterados fracasos.
«Creemos que tiene todas las aptitudes para administrar esta situación de transición», se limitó a declarar el presidente Stéfano Di Carlo al anunciarlo. Cuánto durará el interinato es una pregunta que nadie se anima a responder por estas horas…
Con el Torneo Clausura como único objetivo hasta fin de año, el paso de Ponzio por el banco de Núñez estará determinado por los puntos que logre cosechar en sus primeros partidos, porque como dijo Coudet «un proceso en River insostenible sin resultados».

