En Chimbas no se fabrican billetes… pero basta con entrar al Concejo Deliberante para ver una impresora 3D escupiendo plata. Porque el lunes, señoras y señores, los concejales se votaron el sueño húmedo que tienen todos los políticos cuando se miran al espejo con ego infantil: manejar más presupuesto. Y no un poquito más, No unas monedas, No un vuelto. Se clavaron de 4% a 11,7% del total departamental, 4.166 millones de pesos.
Un atraco legal. Un ARCA paralelo. Un DESPROPÓSITO institucionalizado con firma y sello.
La intendente Daniela Rodríguez envió un presupuesto 2026. Ellos lo devolvieron convertido en un menú degustación de lujo para sí mismos. Y para eso, claro, pasaron la motosierra por programas del Ejecutivo, esos que casualmente sí estaban destinados a gente de carne y hueso, no a sillas, viáticos y nafta en sesión.
Mientras el vecino junta monedas para el pan, en el Concejo juegan al Monopoly con billetes reales. Y en Chimbas, la única propiedad que todos quieren es “Caja Propia”: la avenida más cara del tablero, pero con plata ajena. Los concejales justificaron el ataque a los bolsillos de los chimberos, con una frase digna de tatuaje en la frente: “Es para tener estructura propia…”, “Necesitamos diez nuevos empleados para repartir bolsones y sacarnos fotos.”
Porque sí: lo único que tiene más velocidad que el presupuesto es el celular de un concejal cuando aparece una cámara.
Los concejales del PJ, esos que entraron pegados al apellido de Rodríguez, la entregaron más rápido que Argentina entregó el oro del FMI. Se alinearon con su verdadero jefe: Fabián Gramajo.
Patrón político. Padre espiritual. El único que puede hacerlos sentarse, pararse, votar y hasta maullar si hace falta. Daniela Rodríguez quedó en la foto como la invitada al cumpleaños que nadie quería y que encima tuvo que pagar la torta.
Resultado de la sesión: 7 contra 3, mayoría calificada, o mejor dicho suficiente para pisarte la cabeza, vetarte la norma y después reírse mientras te obligan a promulgarla.
Eduardo Nuñez, Luciano Cano y María Arredondo resistieron, el resto eligió lo que siempre ganan los frágiles de carácter, la billetera.

