El proyecto minero Hualilán atraviesa un proceso de reestructuración que incluye cambios en su conducción, una nueva estrategia de producción y un período de transición que genera interrogantes sobre el futuro laboral de trabajadores y empresas contratistas.
La compañía Challenger Gold decidió finalizar el acuerdo que permitía procesar en la planta de Casposo, en Calingasta, el mineral extraído en Ullum. A partir de esta decisión, la empresa busca avanzar hacia un esquema propio que contemple la construcción de una planta de procesamiento.
En medio de este escenario, nuevos integrantes de la conducción de Challenger Gold llegaron a San Juan para mantener reuniones con autoridades provinciales y conocer de primera mano la situación del proyecto. Yohann Bouchard, CEO interino y director de Operaciones, y Felipe Riquelme, responsable del área financiera, estuvieron acompañados por el gerente general de Hualilán, Franco Morales.
Durante el encuentro con el ministro de Minería, Juan Pablo Perea, se abordaron distintos aspectos vinculados con el futuro de la operación. Sin embargo, uno de los temas que genera mayor expectativa es qué sucederá con los puestos de trabajo y los contratos que actualmente dependen de la actividad en Casposo.
Cuatro meses para reorganizar la operación
Challenger Gold estableció un período de transición de aproximadamente cuatro meses. Durante ese tiempo, la compañía prevé completar las tareas que están en ejecución, almacenar el mineral extraído y analizar distintas alternativas comerciales.
Paralelamente, la empresa puso en marcha un programa de exploración de unos 35.000 metros y trabaja con la idea de construir una planta propia entre fines de 2027 y comienzos de 2028.
El objetivo es recuperar la producción de oro a principios de 2029. Además, la compañía analiza la posibilidad de incorporarse al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), una herramienta que podría acompañar el desarrollo de la nueva etapa del proyecto.
La situación de los trabajadores
Uno de los puntos que todavía no tiene una definición concreta es el impacto de estos cambios sobre el empleo.
Desde la empresa señalaron que existe intención de mantener dentro de la operación a los trabajadores que estaban vinculados directamente con las actividades relacionadas con Casposo. Sin embargo, el panorama presenta mayores dudas para quienes trabajan a través de empresas contratistas.
Actualmente son tres las compañías proveedoras involucradas en tareas como movimiento de suelo, voladuras y trabajos de minado. Hualilán mantiene conversaciones con ellas para buscar alternativas que permitan atravesar el período de transición y dar tiempo para reorganizar sus actividades.
Por el momento, no se informó cuántos trabajadores dependen directamente de esas contratistas ni se confirmó si habrá despidos o modificaciones definitivas en los contratos.
Una nueva conducción y un proyecto que busca sostenerse
Los cambios también alcanzaron a la estructura directiva de Challenger Gold. A comienzos de agosto, la compañía anunció una capitalización de 85 millones de dólares australianos, equivalentes a unos 60 millones de dólares estadounidenses, junto con modificaciones en su conducción.
Bouchard cuenta con experiencia dentro de la industria minera y anteriormente trabajó para Yamana Gold, mientras que Riquelme asumió responsabilidades vinculadas al área financiera.
Los nuevos directivos expresaron una mirada positiva sobre el potencial de la minería argentina y destacaron el interés que existe por desarrollar inversiones en el país.
Para Hualilán comienza ahora una etapa de definiciones. La empresa deberá atravesar los próximos meses con una actividad más acotada, resolver la situación de trabajadores y proveedores y, al mismo tiempo, avanzar en el proyecto de una planta propia.
El futuro de la operación en Ullum estará marcado por el cumplimiento de este nuevo cronograma y por la capacidad de la compañía para concretar las inversiones necesarias para volver a producir oro en los próximos años.

