El mediocampista Jonatan Gómez hizo pública la grave adicción al juego que desmoronó su presente, detallando el drama familiar que atraviesa, su deuda millonaria con plataformas ilegales y su fuerte disconformidad con la justicia tras el archivo de su denuncia por extorsión.
En una entrevista con Marga TV, el ex jugador de Sarmiento de Junín confesó que atraviesa un proceso de recuperación tras cuatro meses sin apostar, aunque reconoció el profundo impacto negativo en su vida personal. «Perdí todo. Yo hoy perdí todo. Yo estoy en un proceso con mi familia en la cual está casi destrozada, tengo un proceso en el cual no sé si voy a poder volver a jugar al fútbol, que es lo que más me gusta», expresó con crudeza.
El futbolista admitió sin rodeos su condición de ludópata, señalando que el problema se originó en 2020 y subrayando la peligrosidad de esta adicción al calificarla como una «droga silenciosa» que afecta el comportamiento, la personalidad y el entorno íntimo.
Más allá de su lucha personal, la situación se complica por una encrucijada legal. Gómez había denunciado ser víctima de extorsiones por una deuda contraída en un casino online clandestino, pero el fiscal Aquiles Balbis desestimó la causa al considerar que carecía de elementos sólidos. El deportista arremetió contra esta resolución, asegurando que el funcionario «nunca tuvo la intención ni siquiera de escucharme».
El conflicto tiene raíces profundas, ya que según el relato del jugador, una organización le exigió el pago de una suma exorbitante mediante amenazas, luego de que una deuda inicial de 50 mil dólares escalara a una cifra supuestamente fraudulenta de 505 mil dólares, lo que resultó en embargos sobre su patrimonio personal.
El quiebre emocional más significativo para Gómez ha sido el vínculo con sus hijos. «Perder a mi familia. Ahora cuando voy a ver a mis nenes y mis nenes lloran y me dicen: ‘¿Por qué papá se va?’. Eso fue lo más doloroso», reveló al describir cómo la ludopatía lo cegó durante años, impidiéndole reaccionar ante las advertencias de su esposa. Actualmente, el futbolista se mantiene bajo tratamiento médico y con asistencia, enfocado únicamente en un objetivo: «Lo voy a revertir, como sea. Estoy en camino y lo quiero hacer. Cambiaría todo. La plata, el momento, todo para tener paz, para que mis hijos me vean feliz».
En cuanto a su carrera profesional, el mediocampista de 36 años, de extensa trayectoria en clubes argentinos y extranjeros, no registra minutos oficiales desde mayo pasado cuando jugó con Sarmiento en la goleada 4-0 ante Belgrano en Córdoba por el Torneo Apertura. El futbolista rescindió su vínculo con el elenco de Junin.
En medio de este complejo escenario que mezcla su rehabilitación personal con las consecuencias legales de las intimidaciones sufridas, agregó: «Me obligaron a firmar en contra de mi voluntad, siendo ese monto (505.000 dólares) diez veces más de lo que les debo», fue parte de la denuncia que presentó ante la Justicia, dejando claro que su situación actual es crítica tanto dentro como fuera de la cancha.

