Hay un fuerte Aroma a divorcio antes del casamiento. La historia de amor entre el orrego y La Libertad Avanza pasó de los corazones, los guiños y las selfies a los famosos «después hablamos». Y cuando en política te dicen «después hablamos», andá buscando otra pareja electoral.
Militantes que trabajan con Fabián Martín hace muchos años salieron a blanquear lo que hasta hace unos meses era pecado decir, y se trata de la alianza con los libertarios que ya no parece una prioridad. Comentaron que se cansaron de esperar que les atiendan el teléfono. El vicegobernador fue claro, si hay acuerdo, bárbaro, y si no, cada uno por su lado y que sobreviva el que tenga más votos. Se terminó el tiempo del novio plantado en el altar esperando que aparezca la novia.
Pero la cachetada más elegante la había dado días antes un hombre de Marcelo Orrego, que con una sonrisa y un dato que duele más que un discurso, recordó que en La Libertad Avanza se creen una Ferrari y en realidad son un Siam Di Tella a gas, y sin la revisión técnica.
Cerca a Marcelo Orrego ya empiezan a sacar una conclusión, y que José Peluc nunca tuvo tantas ganas de cerrar un acuerdo. Total, si vuelve a salir tercero tampoco sería una tragedia, al contrario. Con el envión nacional de Javier Milei, un tercer puesto con 25 o 26 puntos se vende como un éxito de marketing. Es perder pero con las botas puestas.
Mientras tanto, el oficialismo provincial empezó a hacer cuentas y descubrió algo revolucionario, San Juan queda a más de mil doscientos kilómetros de la Casa Rosada. Parece una obviedad, pero algunos recién ahora se dieron cuenta de que no todo lo que pasa en Buenos Aires se copia y pega en las urnas sanjuaninas, entonces aparecio el consultor de campañas Maximiliano Aguiar armando un cambio de campaña y de libreto.
Ahora la estrategia asesorada es otr; la verdadera pelea sería Orrego contra el peronismo. Los libertarios, que decidan si quieren ser árbitros, espectadores o seguir jugando el campeonato de Twitter. La realidad es que el entusiasmo por la alianza se fue desinflando más rápido que una promesa de campaña. Hace unos meses parecía un trámite; hoy parece una cita por Tinder, mucho «ya nos vamos a juntar», mucho emoji de pulgar arriba… y nadie confirma el encuentro.
En el fondo, el mensaje tiene destinatario, porque Orrego les está diciendo a los libertarios, «No se crean Brad Pitt porque una encuesta les dio match.» Y a Peluc le recuerdan algo que en política suele ser cruel, los votos nacionales ayudan, pero los intendentes, la estructura y los fiscales todavía no vienen en el combo de Mercado Libre.
Así que la novela cambió de género, ya no es una historia romántica, ahora es una comedia negra, y en las comedias negras, generalmente, alguien termina pagando la cuenta.

