Soy aficionado –un profesional, diría sin falsa modestia– a la observación de imágenes, porque, como sabemos, las imágenes dicen más que mil palabras. Va un ejemplo: la llegada a Buenos Aires en abril del año pasado de Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, fue la foto del año y nunca nos dimos cuenta. Scott, el tipo que firma los cheques del imperio, sale poco de su país y nunca para ir al sur del sur, el punto del globo donde el viento pega la vuelta para volver a entrar. Enviado especial de Donald a la remota colonia, primero vino él, estuvo apenas 12 horas, dijo que Milei era Messi y se volvió a Washington; y en septiembre, semanas antes de las elecciones y segundos antes de que una corrida cambiaria nos hiciera saltar por los aires, vino el swap de 20.000 millones de dólares. El espectacular triunfo de Javi en octubre no se entiende sin aquella fugaz visita del bueno de Scott. Suerte que fue fugaz: se queda un día más y no nos tira un mango.
Your attention, please. Algo me dice que fotos de esta semana podrían ser igual de proféticas. Exploremos. Repasemos. Luego, elijamos. ¿Será la del fiscal Diego Luciani siendo ovacionado por 500 empresarios en el Coloquio de IDEA, en Mar del Plata? Mi amigo Lucho es el fiscal ícono del combate a la corrupción después de habernos hecho llorar con su alegato contra Cristina en la causa Vialidad. La pregunta es si lo aplaudieron durante un minuto por sus prestaciones en el caso de Tobi o si en realidad significan que en la silla donde sentaron a Tobi mañana pueden estar –solo para citar apellidos emblemáticos– Espert, Adorni, o incluso los protectores de Espert y Adorni. Attenti con Lucho: ¿amanece un candidato? Anticasta: qué divertido. Hablando de candidaturas: otra foto que se las trae es la de Pato Bullrich, también en IDEA, hablando en el foro, o en su almuerzo con empresarios, o en una poblada conferencia de prensa; pobladísima: además de periodistas, fotógrafos, camarógrafos y curiosos, había 30 espías del Pelu grabando cada palabra de la mujer indócil que ha mutado de libertaria a librepensadora; de mileísta a milei-dista, de senadora a “desde el Senado, ahora”. En Marpla entonó la misma canción que escala en los rankings de ventas: el plan económico está buenísimo, pero por un problema de velocidad e impericia va dejando mucha gente afuera; tipo Colapinto en la fatídica curva de Azerbaiyán. Leámosle los labios: “Yo puedo conducir este auto”. Tiene más kilómetros encima que toda La Libertad Avanza junta. Listo el pollo, pelada la gallina. Pato a la naranja.
Una imagen que para mí no califica, pero seguramente algunos propondrán, por lo disruptiva, es la de la vocera del Fondo Monetario, Julie Kozack, cuando anteayer se plantó muy sueltita de cuerpo y dijo que al organismo le preocupa el crecimiento dispar de la economía argentina. Le pregunté a la IA cómo debería interpretarse eso de “crecimiento dispar” y me respondió al toque: “Que tiene razón Patricia Bullrich”. Wow, quedé helado. Pensaba que los del Fondo eran amigos, y salen con esto de que hay demasiada gente colgada de un pincel. Ya Javi les dirá que son econochantas, brutos, ignorantes, pifiadores seriales y mandriles. Me sumo, con un tono más académico: Kozack, doble K. Zurdita de cuarta.
El Presi recibido con honores por Macron en el Elíseo sin dudas debe participar en el concurso, beneficiada, además, por la compañía fulgurante de Karina en total red look; los presidentes y la primera dama, Brigitte, administrativamente azules; ella, rojo furioso. Nunca sabremos cuál es su papel en esas cumbres, pero marca presencia. Se informó que Milei y Macron hablaron de inversiones francesas en el país, de IA y del ajuste argentino. Un horror. Ni media palabra sobre Kari.
Me resisto a incluir en la consideración las fotos y videos de los allanamientos a las casas de Néstor y Tobi en Santa Cruz, expuestas esta semana en el juicio por Cuadernos. Se ven bóvedas y cajas fuertes totalmente vacías. Máximo le pidió explicaciones a su madre.
Finalmente, la imagen acaso más sugerente. Otra vez el Coloquio de IDEA. Otra vez Javi, en París, con pilcha de entrecasa. Entrevistado por José Del Rio en videollamada, pidió tener “paciencia” para esperar los resultados del programa económico; también con él, agrego yo. Sí, dijo “paciencia”: está certificado por el dictamen de tres escribanos que analizaron la grabación. No se conocía esa palabra en su boca. Un flor de impaciente, por otra parte. Pedir paciencia es admitir que las cosas no están todo lo bien que proclamaba hasta hace 5 minutos. Gran acierto gran del Presi. El dispendio de cifras truchas e histeriqueos no estaba teniendo el efecto esperado. A probar por el lado de la honestidad y la empatía, aunque sean fingidas. Cómo van a quedar las reivindicaciones en manos de Pato Bullrich y del FMI. ¡No te dejes afanar las banderas, Pelu!
Volvió a subir el riesgo país. Ayer llegó a 650 puntos, el nivel más alto del año. Por favor, que nadie le saque una foto.

