El presidente de YPF, Horacio Marín, anunció que la petrolera “estabilizará” los aumentos de la nafta y que el surtidor no reaccionará directamente a variaciones en el barril Brent, en medio de la creciente incertidumbre por las subas por el conflicto en Medio Oriente.
“Decidimos crear un buffer [amortiguador] para que el consumo no baje”, sostuvo Marín durante una entrevista con Esteban Trebucq, en LN+. Advirtió que, así, la empresa “va a mantener los precios estables durante 45 días”.
“Espero que la guerra termine antes y se estabilice el precio”, agregó.
El precio de los combustibles en el surtidor puede variar por varios factores, como el costo del barril Brent, el tipo de cambio, el precio de los biocombustibles y los impuestos.
En este marco, el presidente de la petrolera anunció, en LN+, que el precio al consumidor no seguirá el costo de uno de esos componentes, el del barril de Brent, que está muy volátil como consecuencia de la guerra en Medio Oriente y llegó a estar por encima de los US$100 durante varios días. “Durante este período, desde YPF no trasladaremos a los consumidores el impacto de las nuevas variaciones del Brent”, indicó Marín a través de un posteo en la red X. “Esto nos permitirá mantener aproximadamente estables los precios en el surtidor”, dijo.
“No hay ni precios fijos ni subsidios, ni congelamiento”, aclaró.
“A partir de hoy hemos decidido crear un buffer de precios para estabilizar los valores de los combustibles por 45 días. Cuando comenzó la guerra decidimos trasladar solamente el costo que generaba el aumento del barril al surtidor de YPF. Nosotros tenemos 30% que compramos y 10% que importamos, y fuimos trasladando a los combustibles ese precio”, explicó.
Agregó: “Tomamos esta decisión a los 30 días de la guerra porque, en general, la demanda al precio de los combustibles es inelástica, con lo cual, la gente compra y no hay bajas de consumo con cambios de precio. Nosotros nos debemos a los consumidores porque YPF es la argentinidad al palo y ellos nos hacen facturar US$12.000 millones”.
Marín profundizó: “Pero, en los últimos días, vimos que la demanda empezó a ser elástica, lo que quiere decir que con aumentos de precios cae el consumo. En la Ciudad y otras ciudades importantes sigue siendo inelástico, pero nosotros llegamos a toda la Argentina, y se ve baja de consumo. Tenemos que crear un buffer para que no baje el consumo y, así, poder pasar este pedido transitorio de la guerra”.
Y aclaró: “No es ningún tope de precio. Vamos a dejar el precio constante durante aproximadamente 45 días. Nosotros lo vamos a mantener, aunque el precio del Brent suba o baje. En la Argentina el precio va a seguir siendo libre”.
En un pasaje de la entrevista, Marín se refirió de manera directa al consumidor: “YPF va a mantener los precios estables durante 45 días, pero luego, cuando se estabilice, los consumidores nos van a tener que ayudar para recuperar lo que nosotros ayudamos. Vamos a ir viendo cómo sigue. Ojalá que la guerra termine cuanto antes”.
Acto seguido, se distanció de otros países en cuanto a la repercusión respecto a la guerra: “En Chile aumentó un 70%, en EE.UU. y Paraguay alrededor del 50% y en Perú un 40%. En la Argentina subió un tercio de esos valores. Pero la demanda está sufriendo y nuestro acuerdo con la gente es honesto y moral, por lo que no hay juego con la especulación. Todos estamos entendiendo la situación”.
Con un aumento del 22% en el precio de la nafta en lo que va del año, a fines de marzo el Gobierno ya había tomado medidas: decidió autorizar el uso de más bioetanol en el combustible. A través de la resolución 79/2026, la Secretaría de Energía actualizó una especificación técnica de calidad de las naftas para elevar el límite máximo de oxígeno permitido hasta 5,6%. “La medida apunta a dar mayor flexibilidad a la industria y a amortiguar eventuales subas en el precio de los combustibles en surtidor, protegiendo al consumidor”, indicó en su momento la secretaría en un comunicado.
El Gobierno eligió esta vía técnica en lugar de subir retenciones (derechos de exportación) para no desincentivar la inversión. Si bien no redujo impuestos a los combustibles, una opción que podría haber comprometido aún más los ingresos fiscales en un contexto en el que la recaudación acumula ocho meses consecutivos de caída, decidió suspender los aumentos previstos para abril.
Desde hace algunos días, el litro de nafta súper en YPF ronda los $2000 en la ciudad de Buenos Aires. Solo en el último mes, llenar un tanque de 50 litros con ese combustible pasó de costar $80.450 a casi $100.000.

