Listo para cruzar el Atlántico, se encuentra en la escala de las Islas Canarias, en España, el segundo lote de seis aviones de combate F-16 Fighting Falcon comprados a Dinamarca. Las aeronaves volarán a la última escala en Natal, en el norte de Brasil, y llegarán a la Argentina en los próximos días.
Las aeronaves, con capacidad supersónica, llegarán al Área Militar Río Cuarto y se sumarán a los seis aviones que se encuentran en los hangares desde diciembre de 2025. Todas las unidades –a las que seguirán otras doce entre 2027 y 2028- están destinadas a reforzar el equipamiento militar de la Fuerza Aérea, que viene trabajando en el adiestramiento de pilotos y técnicos para conducirlas.
“Ya están en viaje”, aseguraron a LA NACION en el Ministerio de Defensa, donde están a la espera de que los aviones crucen el Atlántico para llegar a Natal, la capital del estado de Río Grande del Norte, en Brasil, para tener más precisiones del cronograma definitivo.
El reequipamiento militar encuentra a las Fuerzas Armadas en medio de sucesivas controversias, marcadas por la reciente denuncia de maniobras de fraude en la Armada, la profundización de la crisis de la obra social, los reclamos por los bajos sueldos, la fallida promesa de equiparación salarial con las fuerzas de seguridad y la ofensiva del gobierno de Javier Milei por acelerar la construcción de la Base Naval Integrada de Ushuaia, una iniciativa que forma parte de la alianza estratégica con la administración de Donald Trump.
Las seis aeronaves F-16 siguen el mismo camino que el primer lote de aeronaves que llegó en 2025 y serán recibidas en Río Cuarto por el ministro de Defensa, el teniente general Carlos Alberto Presti. Aún no está definido si el presidente Javier Milei concurrirá a darles la bienvenida.
Los aviones, que serán aprovisionados próximamente con un sistema de armas provisto por Estados Unidos, partieron el martes último desde la Base Aérea de Skrydstrup, en Dinamarca. Hicieron escala logística y técnica en Zaragoza y llegaron a la Base Aérea de Gando, en la isla de Gran Canaria. Se trata de una aeroestación que pertenece al Ejército del Aire y del Espacio de España y comparte pistas con el aeropuerto comercial de la isla. De allí partió el papa León XIV rumbo a Roma, al finalizar su visita pastoral a España el 11 de junio pasado.
Las aeronaves cruzarán el Atlántico con el apoyo de aviones KC-135R Stratotanker de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, que los aprovisionarán con el reabastecimiento en vuelo durante el recorrido.
Los F-16 son aviones de combate supersónicos monomotor fabricados originalmente entre las décadas de 1970 y 1980. Presentan una longitud de 15 metros, alas en flecha y una cabina burbuja que proveen al piloto una visión de 360 grados. Tienen capacidad para volar a velocidades superiores a los 1000 km/h -casi a la velocidad del sonido- y elevarse a miles de metros en segundos. Algunas de las unidades son monoplazas y otras biplazas, y se destacan por su alta maniobrabilidad táctica.
Secreto militar
En agosto pasado, el gobierno argentino amplió el régimen de secreto militar que alcanza al programa de incorporación de los aviones F-16 y estableció medidas específicas para proteger la información sobre una eventual salida del país de componentes del sistema de armas para mantenimiento y revisión.
Así lo dispuso el decreto 735/2026, que alcanza a la exportación de distintos materiales relacionados con los 24 aviones F-16 adquiridos en 2024. Entre ellos figuran partes integrantes de las aeronaves, motores, repuestos, armamento real y de entrenamiento, y otros equipos asociados al sistema de armas.
La norma apunta a establecer un marco legal de protección para las operaciones en las que determinados materiales deban ser enviados al exterior para tareas de mantenimiento, reparación y actualizaciones. Y extiende la protección del secreto que ya había sido aplicado sobre distintas etapas del programa de incorporación de los cazas.

