En los últimos días, una filtración sin precedentes del Plan Nacional de Inteligencia puso en evidencia las vulnerabilidades del sistema de seguridad argentino. Todo un escándalo y un riesgo real para el país. El documento secreto -que identifica amenazas, actores y estrategias de defensa- fue enviado en octubre a la Comisión Bicameral de Control. Es la primera vez en la historia que se filtra un plan de esta naturaleza, y demás está decir que es un delito gravísimo: le regalaste (A Chile, por ejemplo) el manual de cómo los vas a combatir, si eventualmente hay que hacerlo.
Todos los países tienen estrategias de inteligencia para combatir el narcotráfico, el crimen organizado, y la trata de personas. También las amenazas internas como externas como los grupos mapuches que todavía están armados, como los grupos terroristas internacionales (Hezbollah) que ya atentaron contra la Argentina. La acción es ¿Cómo vas a actuar y con qué estrategia vas a enfrentar este peligro para la nación. En las investigaciones sale a la luz que la gravedad de esta filtración es que la Comisión Bicameral del Congreso tenía el documento desde hace 8 meses y no se abocó a estudiarlo y emitir dictamen en todo este tiempo. El gobierno de Milei quería que el presidente de la Comisión fuera el coimero senador Kueider, y ya sabemos como terminó este patriota.
Ya se sabe que Argentina se convirtió en ruta incipiente primero y en crecimiento después de carteles internacionales narcotráfico en la década del 90, y esta tendencia se profundizó desde el 2006 en adelante. El lavado de fondos ya mueve cifras siderales en el país, y ¿hay voluntad de liberar dólares sin el cuidado que se necesita?. Si la voluntad oficial está, y ¿hay peligro de convertir a la Argentina en un lavarropas gigante y sin control?. Si está ese peligro y las palabras «paraísos fiscales» quedarían cortas para ver el daño que esto puede ocasionar.
¿Sabían uds. que estamos al lado de Bolivia (pregunta para despistados), y que es un narcoestado aliado de Irán?. Hay dos facciones en pugna por el poder y ya hay atentados mutuos. ¿Hay peligro que estalle una guerra de carteles en Bolivia y que muchos bolivianos tengan que dejar su país por temor? ¿Dónde irían los bolivianos que huyan, a qué país les quedaría más cómodo pasar?. Además que se sabe (Como lo declaró El Dr. Miguel Ángel Toma -exdirector de la SIDE- en una nota que le hice la semana pasada), Bolivia entrega pasaportes legítimos a iraníes y venezolanos, facilitando el ingreso de personas vinculadas al terrorismo.
Durante la presidencia de Cristina Kirchner se desmanteló el sistema de inteligencia argentino con purgas permanentes de agentes profesionales que tuvo su máximo punto entre 2011 y 2014. Cristina Kirchner creó una inteligencia paralela ilegal, bajo el mando de Milani, únicamente para espiar a opositores, jueces, y periodistas. Macri tenía una estructura que espió a propios y ajenos, (el dice que no lo sabía), y cayó a lo más bajo cuando espiaron a los familiares de las víctimas del ARA SAN JUAN. Habrá sido para saber cuál lloraba más a su ser querido muerto en el submarino al que el gobierno de Cristina Kirchner había «arreglado» atándolo con alambre, (Por supuesto que se robaron los dólares para cambiar las baterías).
En el 2020, Cristina Camaño, (la jefa de la AFI) del imbécil pegador de mujeres que tuvimos de presidente, (me da asco nombrarlo), expuso los nombres de agentes en operaciones sensibles (ej.: un oficial en el Líbano que debió ser evacuado de emergencia por la inteligencia de otros países para que no lo maten).
Peronistas como Pichetto y el mismo Toma dicen que para el kirchnerismo la SIDE era un obstáculo. Por eso la debilitaron, no querían que organismos que pudieran investigar sus vínculos con Irán o el narcotráfico a través de Venezuela
Hay que recuperar capacidades técnicas (ej.: rastreo en dark web), aplicación de la IA, y se necesita que el ejército y la Gendarmería actúan conjuntamente. Sirve mandar los gendarmes a Santa Fe y Rosario, pero los narcos cambias de provincia inmediatamente. El 70% de los radares en el norte están parados, y los aviones narcos se hacen un festival. Cristina Kirchner sigue con el discurso del estado presente, pero está claro que lo usó en cuestiones políticas para beneficiarse ella. Si quieren un estado presente nuevamente, que lo apliquen a la salud, la seguridad, la educación, la justicia y la inteligencia.
La Ley de Inteligencia (25.520) permite a la Comisión Bicameral auditar hasta el último peso de los fondos reservados, y se necesitan US$300 millones solo para equipamiento tecnológico básico. Sin inteligencia la inseguridad es permanente y los argentinos ya sabemos lo que se siente convivir con el riesgo, y estamos hartos.

