PARIS.– Tras dos días de saqueos e incendios, el gobierno francés sacó de la manga un recurso excepcional, ya utilizado durante las revueltas de 2005 y 2023: la imposición de toques de queda “parciales y muy localizados” a partir de este lunes por la noche. Duramente criticado por numerosos líderes políticos, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, presentó su dimisión, rechazada de inmediato por Emmanuel Macron.
Francia despertó este lunes con la resaca de los días de disturbios y violencia. Vidrieras destrozadas, persianas metálicas arrancadas y el edificio del ayuntamiento de Limoges incendiado y su tejado derrumbado: el país, atónito, cuenta sus heridas. Este mediodía, el primer ministro Sébastien Lecornu anunció haber solicitado a los prefectos “activar una serie de toques de queda”, parciales y localizados, destinados principalmente a proteger el comercio.
“El caos está muy localizado en los centros urbanos”, justificó. ¿El estado de emergencia que todos evocan abiertamente? Se instaurará “si es necesario”, pero al jefe del gobierno le “parecen más adecuados los toques de queda”.
El mapa de las zonas afectadas debía definirse por la tarde, tras la consulta de los prefectos con los alcaldes y las cámaras de comercio.
Según los especialistas, las grandes ciudades como París, Lyon, Marsella y Lille están en la mira. Y en la capital, solo algunos distritos, concretamente alrededor de Châtelet-Les Halles y de la Plaza de la República.
Las medidas se tomarán “caso por caso” para “mantener el control de los lugares afectados”, precisó el ministro delegado Jean-Didier Berger, señalando que las fuerzas del orden deben centrarse prioritariamente en los menores presentes en esos sectores. Los horarios y la duración aún no se habían especificado al mediodía.
Algunos, sin embargo, no esperaron. En Denain, en el norte, impuso un toque de queda general de 21 a 6 hasta el 25 de octubre. En Marsella, la prefectura prohibió cualquier concentración en todo el municipio este lunes, desde el mediodía hasta las 20. En la isla de Guadalupe, un toque de queda afecta a los menores en Pointe-à-Pitre y en Les Abymes.
Para los comerciantes, a menudo arruinados en una sola noche, Matignon —sede del primer ministro— promete un dispositivo de paro parcial, cubierto al 100%, a partir del martes y un fondo de ayuda específico. La factura promete ser elevada: al menos 3000 comercios se han visto afectados, según el Gobierno, con daños valorados en cientos de millones de euros.
Una unidad de crisis reunida en Matignon debe gestionar el tema de los seguros y las consecuencias judiciales, y Lecornu se reunirá con los líderes de los partidos en los próximos días.
Hecho excepcional, contrariamente a otros episodios similares, esta vez la calma esperada nunca llegó. Al día siguiente de la jornada del sábado, que según el ministerio del Interior reunió a 550.000 manifestantes en las calles del país, grupos de saqueadores retomaron los pillajes el domingo en París, Lyon, Marsella y Nantes.
En la capital, alrededor de la plaza de la República, se quemaron bicicletas y los gases lacrimógenos volvieron a saturar el aire. Varios comercios fueron devastados y 108 personas detenidas, 66 de ellas durante la noche. En Le Mans, unos 300 manifestantes saquearon dos tiendas. En Lyon, la fiscalía contabiliza 199 detenciones desde el sábado. En Limoges, cerca de 7000 habitantes se congregaron ante las ruinas humeantes de su ayuntamiento.
El balance del fin de semana es abrumador: 2397 detenciones según el ministerio del Interior, 2331 arrestos (de los cuales el 70 % son adultos), según el ministro de Justicia Gérald Darmanin, y más de 600 policías y gendarmes heridos, según las autoridades.
Este lunes, además, manifestantes bloquearon el acceso al Museo del Louvre en apoyo al movimiento estudiantil y para denunciar “la represión policial” durante las protestas de los últimos días, lo cual impidió que el emblemático edificio abriera sus puertas a su hora habitual.
Autocrítica y nuevos métodos
Criticado por numerosos líderes políticos ya en campaña presidencial, el domingo por la noche Laurent Nuñez presentó su dimisión ante el jefe de Estado.
“Renuncié porque soy responsable de todo lo que ha pasado”, explicó este lunes en la radio France Inter el exprefecto de policía de París, reconociendo una “falta de anticipación” y una “pérdida de control” de las fuerzas del orden en algunas grandes ciudades.
El palacio del Elíseo rechazó esa dimisión en nombre del “mando continuo de las fuerzas del orden en el contexto actual”. Pero mantener el cargo tiene un precio: Emmanuel Macron exige a su ministro nuevos métodos de intervención contra los vándalos, “lo antes posible”, y una transparencia total sobre las fallas de la inteligencia.
Se anunció, en consecuencia, refuerzos de policías y gendarmes desde este mismo lunes por la noche, pero el ministro descartó cancelar los próximos grandes partidos de fútbol, incluido el PSG-Barcelona. Por su parte, Lecornu elogió a las fuerzas del orden, gracias a las cuales no se ha lamentado ninguna muerte ni siquiera en los peores momentos de caos.
El domingo a las 20, en un discurso seguido por 16,7 millones de televidentes, el presidente expresó su “indignación” y su “vergüenza por todos aquellos franceses que le hicieron semejante afronta a Francia”, prometiendo que quienes “intentaron derribar la República tendrán que rendir cuentas” y que los saqueadores deberán pagar por ello.
En la cúpula del Estado es, en todo caso, el momento de la autocrítica.
“Este fin de semana hemos fallado sin duda alguna”, admitió el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, señalando las deficiencias de la inteligencia frente a la ultraguerrilla. Lecornu acusó a esta última de querer mantener “un desorden profundo” hasta las elecciones presidenciales del año próximo. Su ministro de la Ciudad, Vincent Jeanbrun, habla de “una forma de insurrección”. Gabriel Attal, candidato a la presidencia por el partido macronista, exige que se “hagan ejemplos muy rápido”. La Asociación de Alcaldes de Francia denuncia actos “muy graves” y “premeditados”, mientras que en Bruselas, la Comisión Europea pidió no confundir a los manifestantes pacíficos con los vándalos.
Críticas de la oposición
La oposición, por su parte, está decidida a sacar ventaja de todo esto.
“La ultraguerrilla es el cáncer de nuestra democracia”, arremetió el presidente de la Reunión Nacional (RN) de extrema derecha, Jordan Bardella, quien anunció que ni él ni Marine Le Pen asistirán a la reunión de líderes de los partidos.
Para el candidato conservador Bruno Retailleau de Los Repulicanos (LR), Emmanuel Macron está “totalmente desbordado”. Según el candidato de centroderecha Édouard Philippe, el país “necesita ser dirigido”.
En la izquierda, Mathilde Panot de La Francia Insumisa (LFI) de extrema izquierda, señala al jefe de Estado como el “artífice del caos”, y su correligionario Manuel Bompard considera que, en la intervención del presidente el domingo por televisión, “no anunció absolutamente nada”, olvidando que, es responsabilidad del primer ministro ocuparse de las medidas internas del país.
El alcalde ecologista de París, Emmanuel Grégoire, advirtió por su parte que, “mientras no haya una respuesta política a la crisis, esto no se resolverá”.
En todo caso, la tensión es palpable en la calle: la coordinación de los chalecos amarillos ya convoca a un “próximo acto” para el sábado 24 de octubre. Y el 5 de noviembre, las centrales sindicales también saldrán a la calle.

