Los gastos hormiga representan una amenaza silenciosa para la economía , ya que estos consumos, caracterizados por montos reducidos y falta de planificación, pasan inadvertidos hasta que el impacto acumulado altera el presupuesto mensual. Mónica Fernández, periodista especialista en finanzas, sostuvoque estos desembolsos no esenciales, aunque parecen menores, generan un efecto financiero profundo.
“Todos los días gasto en un café y, no sé, una media luna, una barrita de cereal o salgo de la oficina un ratito y me compro dos barritas, una barrita de un alfajor. Ponle que se te van 5.000 pesos por día”, sostuvo y enseguida agregó: “Es poquito, pero a la semana, suponiendo que son los siete días de la semana, se te hacen 35.000 pesos.
En este sentido, la especialista explicó que al sumar estos pequeños gastos mensuales, sostuvo: “Recién hacía la cuenta, a lo largo del año es más de un millón y medio de pesos”, al analizar la dimensión real de estas compras.
El problema surge ante la falta de registro, ya que muchas personas perciben que su dinero desaparece sin identificar la causa. Este fenómeno, incluye desde el café matutino hasta suscripciones digitales olvidadas que se debitan automáticamente de la tarjeta de crédito.
“El gasto hormiga es esto que vos decías al principio, esto que uno no planifica, el gasto que es tan chiquito, el monto nominal, que nada más parece importante”, remarcó la especialista.
A modo de ejemplo de este tipo de consumo, identificó las diferencias: “El ejemplo típico de gasto hormiga es el cafecito, el de todas las mañanas, el pasar por el kiosco, los que salen del colegio con los chicos y pasan por el kiosco como un hábito”.
“Hay otros gastos hormiga que pueden ser no tan relacionados al gasto hormiga, como el transporte (…) es ese pequeño gasto, pero que a lo largo de la semana, a lo largo del mes, a lo largo del año, suma una cifra que es realmente importante, que nos puede ayudar a acceder a algún otro objetivo.”, sumó.
Estrategias para combatir el gasto hormiga
La estrategia sugerida para combatir esta fuga de capital consiste en el ordenamiento mediante el presupuesto. En este sentido, la experta recomendó la división del dinero en distintos destinos o cuentas, como billeteras virtuales o sistemas de frascos, para separar los gastos fijos de aquellos variables o recreativos. “Si yo no registro lo que no se registra, no se controla”, enfatizó.
La recomendación no apunta a la eliminación total del disfrute, sino a la planificación estratégica. “La idea no es cortar el cafecito, cortar el taxi, cortar el kiosco con los chicos cuando salimos del colegio, sino aprender a hacerlo de una manera más estratégica”, afirmó.

