PARÍS.— Dos ladrones robaron este martes cuatro obras del museo dedicado al pintor impresionista Auguste Renoir en Cagnes-sur-Mer, en Francia. Los delincuentes entraron durante la madrugada, pero escaparon rápidamente y perdieron dos cuadros al darse cuenta de que habían activado las alarmas del lugar.
El hecho ocurrió poco antes de las 6 (hora local), cuando los asaltantes usaron una sierra metálica para hacer un corte en la valla del jardín y entrar al edificio. El alcalde de la ciudad, Bryan Masson, explicó que el sistema de seguridad apuró el escape del grupo, al que definió como “bien informado”.
Durante esa fuga, los delincuentes perdieron dos de las obras, que quedaron abandonadas en las inmediaciones y fueron halladas por el personal del operativo. “Las sirenas del museo y de la policía —que llegó al lugar apenas cinco minutos después— hicieron que los ladrones se precipitaran y solo robaran cuatro obras del Museo Renoir”, explicó Masson al respecto.
Estas dos piezas recuperadas por las fuerzas de seguridad en los jardines fueron identificadas como los óleos “Madame Pichon” y “Coco lisant”, este último un célebre retrato del hijo de Renoir. La fiscalía de Grasse quedó a cargo de la causa para dar con el paradero de las otras dos obras aún desaparecidas.
Las autoridades calcularon que el valor de las piezas robadas alcanza los 9.000.000 de euros, ya que su valor de mercado es de aproximadamente US$ 10 millones.
Los dos cuadros robados eran “Madame Colonna Romano” y “Jeune femme au puits” (Joven junto al pozo), según informó el ayuntamiento. Ambos pertenecen al famoso Museo de Orsay de París y se encontraban cedidos al museo Renoir de Cagnes-sur-Mer.
Ante el hecho, Masson reclamó al Ministerio de Cultura francés el despliegue de recursos de seguridad “extremadamente importantes” para proteger el patrimonio cultural del país. “Es el patrimonio de todos los franceses el que hoy está en la mira de bandas y mafiosos”, denunció.
El museo está ubicado en la última casa habitada por Pierre Auguste Renoir, cerca de la ciudad de Niza, entre 1841 y 1919. Abrió sus puertas en 1960 y exhibe muebles originales, la silla de ruedas y el caballete del pintor francés, además de retratos, paisajes y desnudos creados por el autor.
Los antecedentes
Tal como informó LA NACION, el asalto se suma a una serie de robos a distintos museos franceses. Hace poco más de un año, un grupo comando organizado robó ocho joyas de la Corona de Francia en el Louvre, en el centro de París, objetos que aún no aparecieron.
La galería de Apolo, donde había ocurrido el asalto, estuvo cerrada hasta el pasado miércoles 22 de julio y retiraron las vitrinas y los objetos valiosos del sector para “devolverle su función ceremonial original”, concebida en el siglo XVII para el rey Luis XIV.
El salón, de 600 metros cuadrados, 61,34 metros de largo y 15 metros de altura, todavía mantiene los frescos de Charles Le Brun y Eugène Delacroix.
A principios de julio también se robaron piezas de joyería valuadas en más de 4,5 millones de euros en el museo Lalique, al norte de Estrasburgo, y a fines de ese mes se llevaron un collar de oro celta del Tesoro de Vix en la región de Borgoña.
Frente a esta situación, el Ministerio de Cultura francés presentó un plan de 33 medidas para guardar piezas en vitrinas de forma temporal. El gobierno local comunicó entonces que la iniciativa busca “poner a salvo los objetos más vulnerables a la espera de que se garantice la seguridad de su exposición”.
Con información de las agencias AP, AFP y REUTERS

