OSLO.– El rey Haakon VIII de Noruega rindió homenaje este sábado a su difunto padre, al que calificó de “un padre tan bueno”, en su primer discurso desde que asumió el trono.
El rey Harald, que salió de la sombra de su propio padre –muy querido y extrovertido– para convertirse en un reformista durante más de tres décadas en el trono, falleció el viernes a los 89 años.
Su hijo lo sucede en un momento en que la monarquía noruega se ve debilitada por una serie de escándalos, varios de ellos en torno a la nueva reina, Mette-Marit.
El nuevo rey, quien al igual que su padre desempeñará funciones principalmente protocolarias, se presentó en Palacio junto a su hija de 22 años, Ingrid Alexandra, la nueva princesa heredera, para informar oficialmente al gobierno sobre el fallecimiento.
“Tomaré el nombre de Haakon VIII y perpetuaré el lema que mi padre, mi abuelo y mi bisabuelo eligieron: ‘Todo por Noruega’”, declaró.
Vestido con traje negro, camisa blanca y corbata negra, elogió a Harald como un hombre de familia cariñoso en un discurso grabado y transmitido por televisión desde el palacio. “Mi querido padre, gracias por ser un padre tan bueno para Martha y para mí”, dijo, refiriéndose a su hermana, la princesa Martha Louise.
“Lo voy a extrañar. Voy a extrañar su risa. Voy a extrañar su forma afable de relacionarse con la gente y afrontar las situaciones”, continuó, sentado tras un escritorio, con un retrato de un Harald sonriente a su izquierda.
Señaló que este sábado debería haber sido la celebración del 58º aniversario de boda de Harald y la reina Sonja, que lo sobrevive. “Felicidades por su aniversario de boda, querida mamá”, dijo Haakon emocionado.
Haakon subrayó que hará las cosas a su manera, como hizo su padre antes que él, y reiteró los fundamentos de Noruega como monarquía constitucional, encarnados en el juramento que prestará el martes próximo en el Parlamento para proteger la Constitución y las leyes del país.
“Creemos en nuestro sistema de autogobierno y en la democracia. Creemos en una sociedad basada en el Estado de derecho, en la que todas las personas tienen el mismo valor”, afirmó.
Haakon se convirtió de forma automática en rey tras la muerte de su padre, de acuerdo con la monarquía constitucional de Noruega.
No se espera que sea coronado en su juramento del martes, una práctica abolida en 1908, pero podría optar, al igual que su padre y su abuelo, por hacer que se bendiga su reinado en una ceremonia en la catedral de Trondheim, donde los reyes noruegos fueron coronados entre 1814 y 1906.
“Creemos en una Noruega en la que haya sitio para todos. Sentiremos la fuerza de nuestra comunidad y sabremos, en lo más profundo de nuestro ser, que somos un solo pueblo”, señaló.
Al final de su discurso, frente al palacio, las personas que habían estado siguiendo el acto en sus teléfonos móviles estallaron en un aplauso espontáneo.
Un ambiente de unión
En declaraciones minutos antes del discurso, el primer ministro, Jonas Gahr Stoere, señaló que Haakon comparte muchas cualidades con su padre. “Este rey ha heredado algo de su padre, y es la capacidad de crear un ambiente de unión”, comentó en una entrevista frente al palacio.
La alcaldesa de Oslo, Anne Lindboe, que canceló su boda el viernes por el deceso del rey, fue la primera en escribir un mensaje en el libro de condolencias abierto en el ayuntamiento de la capital. “Querido rey Harald, usted no necesitaba ninguna corona para ser rey. Gracias infinitas por todo lo que hizo por nuestra ciudad. Nunca lo olvidaremos”, escribió.
También llegaron numerosos homenajes desde el extranjero, tanto de las monarquías europeas como de líderes de todo el mundo. Entre ellos el presidente estadounidense, Donald Trump, quien rindió homenaje a la memoria de “un hombre fuerte, orgulloso y enormemente respetado”.
Desde el fallecimiento de Harald, decenas de miles de personas han acudido en masa para despedirse del difunto rey en el palacio real, donde yace su capilla ardiente, y muchos de los asistentes recordaron su espíritu de inclusión y tolerancia.
Las banderas ondearon a media asta en todo el país y se pudieron ver los retratos del difunto rey con uniforme de gala en paradas de colectivos, tranvías y estaciones de metro, así como en comercios, oficinas y edificios públicos.
La avenida principal del centro de Oslo, Karl Johan, estaba abarrotada de gente de todos los ámbitos de la vida que se dirigía hacia el palacio, con flores, tarjetas escritas a mano, dibujos y pequeñas banderas nacionales en las manos.
La gente elogiaba el espíritu de inclusión del difunto rey. “Significó mucho para nosotros, los inmigrantes (…) Nos sentimos realmente muy incluidos. Por eso, gracias a él, me siento tan noruega”, dijo Veselina Vitanova, una profesora originaria de Bulgaria, a las puertas del palacio.
Otra persona se refirió a un discurso que Harald pronunció en 2016 y que se hizo viral en todo el mundo, en el que dijo: “Los noruegos son chicas que aman a chicas, chicos que aman a chicos y chicas y chicos que se aman entre sí”.
“Eso resume cómo se sentía él respecto a las personas y cómo quería que los noruegos nos sintiéramos los unos con los otros”, dijo Mari Eidsvaag, de 32 años, que llevaba una camiseta con esa frase, un arcoíris y un dibujo del rey Harald. “Creo que es una declaración muy importante, sobre todo en estos tiempos”, añadió.
El popular Haakon se muestra modesto y rehúye el fasto y la ostentación. Ha hecho suyas las preocupaciones de su generación: la defensa del medioambiente y las luchas contra el racismo y la homofobia. Pero accede al trono en medio de vientos contrarios.
Los vínculos pasados de su esposa Mette-Marit con el delincuente sexual Jeffrey Epstein, la condena de su hijastro por dos violaciones y las extravagancias de la pareja formada por su hermana la infanta Marta Luisa y un estadounidense autoproclamado chamán han empañado el prestigio de la monarquía.
La familia real ha atravesado además un período difícil en los últimos meses debido a los problemas de salud del difunto soberano y de la nueva reina. Mette-Marit padece una enfermedad pulmonar incurable que la llevó a someterse a un trasplante de pulmones en junio.
Agencias Reuters, AP y AFP

