OTTAWA.– Las autoridades de la provincia canadiense de Columbia Británica declararon el estado de emergencia tras un incendio forestal de rápida propagación que obligó a evacuar a más de 20.000 personas y provocó la destrucción de viviendas en la región del lago Okanagan, en el oeste del país.
El incendio, denominado Bald Range, fue reportado por primera vez el viernes por la tarde y en pocas horas se expandió de manera explosiva, impulsado por vientos intensos y condiciones de extrema sequía. Las llamas avanzaron rápidamente hacia zonas habitadas, lo que obligó a emitir órdenes de evacuación durante la noche para comunidades enteras, incluidas Summerland y Peachland.
Según informaron las autoridades, unas 12.000 personas en Summerland y otras 8000 en Peachland y áreas cercanas debieron abandonar sus hogares ante el avance del fuego. La evacuación masiva generó escenas de caos en rutas colapsadas, mientras residentes huían con lo puesto.
El primer ministro provincial, David Eby, confirmó que se registraron “pérdidas significativas de viviendas y propiedades” y advirtió que la magnitud de los daños aún no puede ser evaluada debido a que el incendio continúa activo. Además, indicó que algunas personas quedaron atrapadas por el avance repentino de las llamas y debieron ser rescatadas en operativos de emergencia.
Las autoridades desplegaron evacuaciones aéreas para asistir a quienes permanecían aislados detrás del perímetro del incendio. En la comunidad de Faulder, más de 50 personas fueron rescatadas por aire a medida que el fuego avanzaba sin control. Helicópteros y aviones cisterna trabajan de forma intensiva para contener los focos más críticos.
El incendio de Bald Range creció hasta superar los 100 kilómetros cuadrados en pocas horas, desplazándose unos 15 kilómetros hacia el lago Okanagan. Imágenes difundidas en redes sociales mostraron viviendas envueltas en llamas y carreteras rodeadas de fuego, mientras los residentes intentaban escapar.
La situación obligó incluso a los propios equipos de emergencia a retirarse. Funcionarios locales señalaron que debieron evacuar centros operativos ante el riesgo inminente, lo que refleja la velocidad e intensidad del fenómeno.
A su vez, la Real Policía Montada de Canadá investiga una posible víctima mortal vinculada al incendio, aunque las condiciones en la zona han dificultado la confirmación oficial.
El estado de emergencia declarado por el gobierno provincial otorga a las autoridades poderes extraordinarios, entre ellos la capacidad de restringir desplazamientos y garantizar alojamiento para los evacuados. También facilita la coordinación de recursos a gran escala en una crisis que continúa en desarrollo.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, expresó el respaldo del gobierno federal y aseguró que Ottawa está preparado para asistir a Columbia Británica en las tareas de respuesta y recuperación.
El país azotado por incendios
Este incendio se produce en el marco de una temporada particularmente severa en Canadá. Más de 100 focos permanecen activos en Columbia Británica, casi la mitad fuera de control, en un contexto de temperaturas elevadas, vientos erráticos y una prolongada sequía que favorece la propagación del fuego.
A nivel nacional, cerca de 630 incendios forestales se registran actualmente en el país, con millones de hectáreas ya arrasadas. La crisis se ha desplazado progresivamente hacia el oeste, tras semanas en las que el humo de los incendios en Ontario afectó la calidad del aire en amplias zonas de Canadá y Estados Unidos.
En ese contexto, especialistas advierten que la recurrencia de estos episodios responde a una combinación de factores climáticos y estructurales. El aumento sostenido de las temperaturas, la disminución de la humedad en los suelos y la mayor frecuencia de tormentas eléctricas —principal causa de ignición en regiones remotas— crean condiciones propicias para incendios más extensos y difíciles de contener.
Además, gran parte de los focos se desarrollan en áreas de difícil acceso, lo que limita la capacidad de respuesta en las primeras etapas del fuego, consideradas cruciales para evitar su expansión. En muchos casos, los equipos de emergencia solo pueden intervenir por vía aérea, lo que reduce la eficacia de las operaciones.
La cooperación internacional se ha vuelto clave frente a esta situación. Equipos de bomberos provenientes de México fueron desplegados en distintas provincias canadienses en el marco de acuerdos de asistencia, reforzando las tareas locales ante la magnitud de la emergencia.
Mientras tanto, miles de evacuados permanecen en centros de emergencia sin saber si sus viviendas siguen en pie. “Parecía el fin del mundo”, relató una residente de Summerland que logró escapar junto a su familia antes del amanecer, en medio del avance del fuego.
Las autoridades mantienen la alerta ante la posibilidad de que el incendio continúe expandiéndose hacia nuevas comunidades, mientras las condiciones meteorológicas —marcadas por calor extremo y vientos cambiantes— siguen representando un riesgo elevado.
Agencias AFP y ANSA y diario The New York Times

