EL CAIRO.– Al menos 50 soldados murieron y más de 100 resultaron heridos este lunes en un ataque con misiles balísticos atribuido a los rebeldes hutíes contra un campamento militar en el sur de Yemen, en uno de los episodios más mortíferos desde la reciente escalada de la guerra civil.
La ofensiva agravó la tensión regional que también golpea a Arabia Saudita, donde los ataques casi diarios con drones y misiles obligaron a organismos gubernamentales y empresas a adoptar el teletrabajo y provocaron la postergación de una importante conferencia internacional de inversiones.
El bombardeo tuvo como objetivo el campamento de Al-Alam, en la provincia de Shabwa, donde se entrenaban nuevos reclutas de las fuerzas leales al gobierno yemení reconocido internacionalmente. Según funcionarios militares, los insurgentes, respaldados por Irán, lanzaron tres misiles balísticos contra el establecimiento.
El vicegobernador de Shabwa, Fahad al Khalifi, informó a AFP de al menos 50 muertos y más de 100 heridos, algunos en estado crítico, y advirtió que los hospitales de la región estaban desbordados.
El presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial de Yemen, Rashad al-Alimi, condenó la ofensiva y prometió una “respuesta firme”. Las víctimas eran principalmente jóvenes reclutas procedentes de distintas regiones del país, que integraban una unidad recientemente creada, denominada Fuerza de Intervención Rápida.
El establecimiento militar está situado en el distrito de Jardan, al norte de Ataq, la capital provincial, sobre una ruta estratégica hacia Marib, una región controlada por el gobierno y clave para el abastecimiento de sus fuerzas.
Arabia Saudita posterga el “Davos del desierto”
La escalada también comenzó a alterar la actividad económica y la vida cotidiana en Riad, la capital saudita, blanco de reiterados ataques hutíes contra aeropuertos, instalaciones energéticas y posiciones militares.
En una nueva señal de preocupación, Arabia Saudita postergó el foro internacional de inversiones conocido como el “Davos del desierto”, que estaba previsto del 26 al 29 de octubre en Riad, según informaron a AFP tres fuentes al tanto de la decisión.
Una de ellas confirmó que el encuentro, que cada año reúne a importantes empresarios, inversores y dirigentes internacionales, “no se celebrará en la fecha prevista”. La decisión representa un nuevo golpe para la imagen de estabilidad que el reino busca proyectar mientras intenta atraer inversiones extranjeras y diversificar su economía, tradicionalmente dependiente del petróleo.
La suspensión se conoció el mismo día en que organismos gubernamentales sauditas ordenaron a parte de sus empleados trabajar desde sus hogares ante el riesgo de nuevos bombardeos.
Según AFP, trabajadores de distintas dependencias recibieron instrucciones para cumplir sus tareas de manera remota entre el lunes y el jueves.
“Se ha decidido implementar el trabajo a distancia de lunes a jueves de esta semana. Pedimos a todos que continúen normalmente con sus actividades”, señalaba uno de los mensajes internos.
La medida también alcanzó al Kingdom Centre, la emblemática torre de 99 pisos que alberga la oficina regional del Fondo Monetario Internacional (FMI), cuyos administradores recomendaron a los empleados permanecer en sus casas hasta nuevo aviso. Otras compañías instaladas en el distrito financiero Rey Abdalá adoptaron disposiciones similares.
En las últimas semanas, los hutíes intensificaron sus ataques contra territorio saudita, con impactos sobre aeropuertos, instalaciones petroleras y objetivos militares. Entre los blancos figuraron el aeropuerto internacional de Riad y la sede del gigante energético Saudi Aramco.
Una guerra que amenaza con extenderse
El ataque del lunes contra las fuerzas gubernamentales yemeníes se produjo después de otro fin de semana de intensos enfrentamientos.
El domingo, un bombardeo atribuido a la coalición liderada por Arabia Saudita dejó al menos nueve muertos, entre ellos cinco niños y dos mujeres, en la provincia de Saada, controlada por los hutíes, según el Ministerio de Salud administrado por los rebeldes. Riad no formuló comentarios inmediatos sobre esas acusaciones.
La nueva escalada terminó de quebrar la relativa calma que había prevalecido desde el alto el fuego de 2022, que redujo considerablemente los combates en la guerra civil de Yemen.
Los insurgentes, que cuentan con respaldo iraní y controlan Saná y extensas regiones del norte del país, reanudaron sus ofensivas contra Arabia Saudita por su apoyo al gobierno yemení reconocido internacionalmente.
En paralelo, avanzaron sobre nuevos territorios de la costa del mar Rojo, cerca del estrecho de Bab el-Mandeb, uno de los corredores marítimos más importantes del mundo por su conexión con el canal de Suez.
La coalición saudita lanzó este mes una operación militar para recuperar esas posiciones, en medio de una sucesión de ataques y represalias que amenaza con extender el conflicto y afectar aún más la seguridad y la actividad económica regional.
Agencias AFP y AP

