La inestabilidad institucional y económica no da tregua en el mundo San Lorenzo, donde la actual dirigencia debe lidiar constantemente con los pasivos arrastrados de administraciones pasadas. En los últimos días, el club sufrió tres embargos judiciales que en conjunto superan la cifra de 650 mil dólares, afectando sensiblemente las arcas de la entidad. Estas medidas precautorias fueron impulsadas por el mediocampista Gonzalo Maroni, el agente Alan Ignacio Poch —en representación de los hermanos Bruno y Mauro Pittón— y la institución cordobesa Independiente de Villa del Rosario, esta última por los derechos de formación del delantero Nicolás Reniero.
El caso de Gonzalo Maroni representa la erogación más pesada para la tesorería azulgrana. El mediocampista ofensivo, quien se sumó al plantel en 2022 bajo el mandato interino de Horacio Arreceygor tras la dimisión de Marcelo Tinelli, ejecutó un embargo por 261.250 dólares, a los que se le deben añadir otros 83.000 dólares destinados a cubrir los honorarios profesionales generados tanto en el juicio ordinario como en su respectiva ejecución. Como contrapunto a esta situación adversa, desde la actual conducción del Ciclón remarcaron un gesto de resguardo institucional: los letrados que defendieron los intereses del club optaron por renunciar de manera expresa a cobrar honorarios por sus labores jurídicas, evitando así recargar las finanzas con sobrecostos ajenos que lamentablemente caracterizaron a los mandatos anteriores.
Por otro lado, la situación con Alan Ignacio Poch, representante de los hermanos Bruno y Mauro Pittón —arribados a Boedo en 2019 durante la gestión encabezada por Matías Lammens y el propio Marcelo Tinelli—, golpea directamente sobre la recaudación diaria. El agente legalizó un embargo que recae directamente sobre los fondos que percibe la entidad a través de la firma encargada de administrar y procesar el cobro de cuotas sociales, aranceles, abonos y localidades para los partidos desde 2024. Dicha medida cautelar comprende un capital de 175.000 dólares, complementado por 52.500 dólares calculados en concepto de intereses y costas procesales.
Finalmente, el panorama judicial se completa con el reclamo impulsado por Independiente de Villa del Rosario, el club de origen donde se formó Nicolás Reniero. El atacante había sido vendido a Racing Club en agosto de 2019, también bajo el ala dirigencial de Lammens y Tinelli, dejando pendientes los correspondientes derechos de formación. Ante la falta de pago de aquella obligación, la entidad del interior cordobés trabó un embargo sobre los recursos económicos del Ciclón valuado en 68.678.400 pesos (equivalente al setenta por ciento del total), más una suma de 105.000 millones de pesos destinados a cubrir intereses y costas, alcanzando un valor consolidado aproximado de 113.145 dólares. Mediante este escenario complejo, la dirigencia intenta reestructurar los pasivos históricos y diseñar planes de pago viables que reduzcan al mínimo las constantes contingencias legales que jaquean el día a día del club.

