Un faenamiento casero en Angaco sin control sanitario dejó a tres personas internadas, dos con daño cardiovascular. Bastaban 50 gramos de carne y 24 horas para evitarlo.
Treinta y cuatro personas enfermas. Once de ellas, chicos. Tres internadas, y dos de esas con complicaciones en el corazón. Ese es el saldo de un carneo casero en Angaco, donde un pequeño productor faenó cerdos y puso la carne en circulación sin pasarla por el Laboratorio de Zoonosis.
No hablamos de un procedimiento complejo ni costoso. Según explicó Liliana Bertoni, jefa de Epidemiología de Salud Pública, alcanza con llevar 50 gramos de tejido muscular y esperar aproximadamente un día. Ese trámite se omitió, y las consecuencias las están pagando familias enteras, con niños hospitalizados y pacientes con el corazón comprometido.
Las autoridades decomisaron y destruyeron lo que quedaba en el lugar del faenamiento, pero eso ocurrió recién después de que la gente se enfermara. La carne ya había llegado a la mesa.
El brote deja preguntas incómodas. ¿Cuánta carne salió de ese lugar antes de que alguien lo detuviera? ¿Cuántos productores más faenan sin analizar, confiando en que nunca les pasará nada? ¿Y por qué hoy, con el brote encima, recién se refuerzan los controles en comercios habilitados y no habilitados, cuando la advertencia de los riesgos de la carne sin inspección es conocida desde hace años?
Salud Pública capacita a municipios y pequeños productores para tomar muestras correctamente. Esa capacitación existe. Quien decidió no usarla asumió un riesgo que no era solo suyo, y lo trasladó a quienes le compraron o recibieron la carne.
Bertoni fue tajante: nada de cerdo de faena domiciliaria se consume ni se transforma en chacinados sin el resultado del laboratorio, sobre todo ahora, cuando empiezan a comerse los embutidos hechos en invierno. También pidió comprar únicamente en lugares habilitados o con etiqueta que lo acredite.
Con la fuente destruida, el foco pasa a los 34 pacientes. Pero cuando termine la emergencia, quedará pendiente una pregunta: si la omisión de un análisis tan simple tiene consecuencias para quien la cometió, o si todo se resuelve con un decomiso y una advertencia.

