Con el gobierno desastroso de Boric, se relajaron los controles de carabineros y al igual que en la Argentina de los Kirchner, la policia es la culpable y los ladrones son los inocentes. La Serena en Chile no te relaja ni te tranquiliza, no hace ninguna de las dos cosas, pero te ofrece una experiencia sensorial única: sentir cómo desaparece cada objeto o cada auto o camioneta que amabas mientras aún lo tenías en la mano.
Acá no hace falta reservar actividades. La ciudad programa diversión por vos:
10:00 – Te afanan la mochila con el auto y la camioneta incluida.
11:30 – Experiencia espiritual: ansiedad + llanto.
14:00 – Tour a la comisaría más cercana (no incluye traductor ni empatía policial).
19:00 – Reflexión profunda: “¡Para qué mierda vine…!».
Además en La Serena no hay alerta meteorológica, hay alerta motochorro.
No existe el concepto de “playa privada”: la privacidad te la roban primero.
Las olas golpean, el sol brilla y vos, turista sanjuanino ingenuo,
te preguntás por qué la arena está tan caliente…y es el infierno abriéndose para darte la bienvenida a los brazos de ladrones hijos de puta de todas las nacionalidades que se te ocurran, que se mudaron a la «Chile inclusiva» de las izquierdas.
Te tenes que hacer una composicion de lugar, pero al reves, es decir un «All Inclusive» pero al revés, es decir no te dan todo, si no que te quitan todo. Venís con todo. Te vas sin nada, incluida la camioneta 4×4 que te compraste hace un mes, y solo te queda tu indignación y la copia de la denuncia con horrores de ortografia, pero en mapuche auténtico.
Hay restaurantes hermosos en la Avda. del Mar, pero no podes ni elegir porque te roban el menú antes de leerlo. y en cuanto a la atención al turista hay servicio personalizado: Te detectan por tu acento y te ofrecen un combo premium como puede ser robo + trauma + mirada burlona del chileno, todo firmado con garantía: “No aceptamos devoluciones, ya fue.” Es decir si querés emociones fuertes, adrenalina legalmente, cuestionable, convertir tus vacaciones en un recuerdo que vas a tener para contar en la terapia, entonces sí: andá a La Serena, donde te roban hasta los sueños… y la voluntad de volver.

