El fenómeno se manifestó con una notable fuerza, trayendo consigo una densa nube de tierra y polvo que oscureció el cielo. Las ráfagas repentinas y fuertes, características de este fenómeno, estuvieron acompañadas de una gran cantidad de material en suspensión, lo que obligó a los residentes a extremar precauciones.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) había anticipado este evento, aunque no se emitió una alerta oficial. Sin embargo, la intensidad del viento y la visibilidad reducida generaron preocupación entre la población. Se recomienda a los ciudadanos evitar actividades al aire libre y asegurar objetos en espacios expuestos.
Este fenómeno es típico de la temporada primaveral en la región, caracterizada por la alternancia de vientos cálidos y fríos, así como cambios bruscos en las condiciones climáticas.

