El tema está ahí. Es ineludible. Y por más que no tenga vinculación directa, desde que se conoció que Inglaterra sería el rival de la Selección en la semifinal del Mundial, la causa Malvinas reverdeció en el sentir del pueblo argentino tal como ocurrió en México ’86 y en el resto de los enfrentamientos que llegaron después.
«No puedo mezclar las cosas, sobre todo por respeto a lo que pasó hace tantos años. Fue una época de nuestra historia muy triste. Es sólo un partido de fútbol, qué podemos hacer con lo que pasó años atrás», declaró Lionel Scaloni en la conferencia de prensa previa al encuentro con los Tres Leones.
Palabras atinadas de quien lidera el grupo y busca evitar un exceso de presión sobre sus dirigidos, sobre todo porque como él mismo dijo: «No corresponde echar más nafta al fuego, es una semifinal del mundo y eso ya es un montón».
«Están pasando muchas cosas en el mundo y criticamos que haya guerra. ¿Y yo me voy a poner a decir que es más que un partido de fútbol? Me parece una locura. Recordaremos a nuestra gente, sin dudas, pero es un partido de fútbol. No nos tenemos que confundir», repitió Scaloni.
«Que nosotros como argentinos tengamos memoria, sobre todo con la gente que ha perdido a sus seres queridos, es lógico. Pero no mezclemos las cosas, por favor. Qué culpa tienen los jugadores y la gente de ahora», concluyó el pujatense.

