El Verdinegro igualó sin goles en los 90 minutos y terminó cayendo desde los doce pasos, despidiéndose así de la Copa Argentina y dejando pasar una buena oportunidad de meterse en los octavos de final de la competencia federal.
Más allá de la eliminación, el equipo sanjuanino mostró una imagen positiva. Con apenas algunos nombres repetidos respecto al último compromiso y apostando fuerte a la rotación, el conjunto de Concepción jugó un partido serio, intenso y por momentos puso contra las cuerdas a un Platense que nunca se sintió cómodo en el desarrollo.
San Martín le disputó el trámite de igual a igual a un rival de Primera División y hasta logró sorprenderlo. Ordenado, combativo y con actitud para ir a buscarlo, el Verdinegro tuvo momentos donde acorraló al Calamar, obligándolo a replegarse y a jugar incómodo. El planteo fue inteligente y terminó dejando sensaciones alentadoras pese al resultado final.
Claro que el gran déficit volvió a quedar expuesto: la falta de peso ofensivo. El equipo genera, empuja y compite, pero le cuesta transformar todo eso en situaciones claras de gol. En ese contexto, Funez termina jugando demasiado aislado, obligado a pelear prácticamente solo arriba.
Los cambios le dieron algo más de intensidad al equipo y ayudaron a sostener el ritmo durante varios pasajes del complemento. San Martín mostró carácter, actitud y ganas de protagonizar, aunque todavía le falta ese toque final para convertirse en un conjunto verdaderamente aguerrido y punzante en los metros decisivos.
En defensa, el Verdinegro también tuvo puntos altos. Velazco respondió cada vez que Platense intentó inquietar y fue una de las figuras de la tarde, sosteniendo el arco en cero durante todo el partido con intervenciones seguras y oportunas.
La serie terminó definiéndose en los penales, donde la eficacia inclinó la balanza para el lado del Calamar. Sebastián González y Murillo no pudieron convertir sus ejecuciones y Platense aprovechó mejor la tanda para quedarse con el boleto a octavos.

