Parece que este verano San Juan no solamente va a tener temperaturas como para freír un huevo en el capot del auto, sino que también podría recibir lluvias tan intensas que más de uno va a terminar mirando por la ventana y preguntándose si sigue viviendo en Cuyo o si la provincia se mudó de golpe al norte de Italia.
Porque una cosa es que llueva, algo que venimos esperando hace bastante, y otra muy distinta es que el cielo se entusiasme demasiado y decida recuperar de golpe todos los años de sequía. La climatóloga Agustina Albeiro, de la UNSJ, advirtió que entre diciembre y marzo podría llegar la etapa más complicada del fenómeno de El Niño. ¡Cuatro meses! Justo cuando el sanjuanino quiere disfrutar del verano, prender el aire, preparar el mate y dormir una siesta de esas que empiezan después de almorzar y terminan cuando ya hay que pensar en la cena. Pero parece que esta vez no va a ser tan sencillo. La naturaleza tiene otros planes y, por lo visto, no consultó con nadie si estábamos preparados.
EL NIÑO VIENE CON TODAS LAS GANAS, ¡NO ES UN NENE, ES UN VECINO QUE NO SABE CUÁNDO IRSE!
Para quienes todavía no saben de qué estamos hablando, El Niño es un fenómeno climático que se produce por el calentamiento anormal de las aguas del océano Pacífico ecuatorial. Dicho así parece algo que solamente les interesa a los científicos, pero ojo, porque aunque ocurra a miles de kilómetros, sus efectos pueden sentirse acá, en nuestra querida provincia. Es decir, mientras nosotros estamos preocupados porque el termómetro marca 43 grados y el aire acondicionado empieza a hacer ruidos raros, en el Pacífico se están cocinando condiciones que podrían terminar complicándonos el verano.
Según explicó Albeiro, este episodio podría alcanzar una intensidad extraordinaria. Y eso ya es para prestarle atención. Porque en San Juan estamos acostumbrados a muchas cosas: al calor que te hace pegar la espalda a la silla, al viento Zonda que te deja el pelo como si hubieras metido los dedos en un enchufe. Pero las lluvias intensas son otro asunto. Y no vale hacerse el distraído. No sirve mirar por la ventana, ver una nube negra y decir: «Nah, eso se va pa Albardón». Porque después la tormenta termina estacionada arriba de tu casa y vos corriendo a buscar la jaula del canario que dejaste en el patio.
DESPUÉS DE TANTA SEQUÍA, ¡AHORA TENEMOS AGUA HASTA PARA PRESTAR!
Después de años de sequía, el aumento del agua subterránea es una noticia alentadora. En algunas zonas ya se observa una recuperación de los niveles de lagunas y pozos particulares. ¡Por fin una buena noticia! Después de tanto cuidar el agua como si fuera petróleo, parece que la naturaleza nos quiere devolver algo de lo que nos debía. El problema es que, si las precipitaciones son demasiado abundantes y el suelo ya está saturado, el agua puede provocar crecidas, aluviones y anegamientos. Y ahí aparece la contradicción más sanjuanina de todas: durante años estuvimos pidiendo que lloviera y ahora vamos a tener que pedirle al cielo que tampoco se entusiasme demasiado.
Somos capaces de rezar para que caigan unas gotas y, media hora después, estar preguntando dónde venden bombas de achique. Porque una cosa es llenar los pozos y recuperar las reservas de agua, y otra es tener que sacar el agua del comedor mientras la heladera empieza a flotar. ¡Muchachos, tampoco era para tanto!
¡URGENTE! HAY QUE LIMPIAR LA ACEQUIA ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE
Llegamos al verdadero problema de la provincia. Y no, no estamos hablando del precio de la carne ni de que el aire acondicionado consuma más que un camión. Estamos hablando de la acequia, esa gran olvidada que pasa frente a nuestras casas y que muchos solamente recuerdan cuando empieza a llover. Hay acequias que acumulan tanta basura que uno mete una pala y puede encontrar hojas, botellas, bolsas, una cubierta vieja y hasta algún objeto que desapareció misteriosamente durante el Mundial de 1986. ¡Y después nos preguntamos por qué el agua no corre!
La recomendación es sencilla: hay que limpiar, sacar los residuos y dejar los desagües en condiciones antes de que lleguen las tormentas, cuando empieza a llover fuerte, ya no hay tiempo para hacerse el jardinero. LIMPIÁ LA ACEQUIA. No esperes a que el agua llegue a la puerta para descubrir que tenés un tapón de basura más grande que la fila de un supermercado un sábado a la mañana.
REVISÁ EL TECHO. Si cada vez que llueve tenés que poner tres baldes, dos ollas y una palangana, no tenés una casa, tenés una sucursal de una casa de artículos de bazar. Arreglá las filtraciones antes de que el dormitorio se convierta en una pileta climatizada.
CONTROLÁ LOS DESAGÜES. Sacá las hojas y los residuos que puedan impedir que el agua circule. No hace falta esperar a que el vecino te avise que tu vereda parece una laguna.
PRESTÁ ATENCIÓN A LAS ALERTAS METEOROLÓGICAS. No te guíes por el vecino que sale a la vereda, mira el cielo durante cinco segundos y sentencia: «Esto no trae nada». Ese mismo personaje después aparece golpeando la puerta para pedirte una bomba de agua.
EL ZONDA, EL CALOR Y AHORA EL AGUA, ¡SAN JUAN NO TIENE DESCANSO!
Si algo nos caracteriza a los sanjuaninos es que podemos convivir con cualquier condición climática. Nos levantamos con 20 grados, al mediodía tenemos 42, a la tarde aparece el Zonda y a la noche estamos buscando una campera porque bajó la temperatura. Tenemos experiencia en sobrevivir al verano, pero eso no significa que tengamos que confiarnos. La climatóloga también explicó que no se puede hacer desaparecer una tormenta por la enorme cantidad de energía que tiene. Es decir, no sirve salir a la terraza con una escoba a espantar las nubes, por más ganas que tengamos.
La única herramienta que realmente está a nuestro alcance es la prevención. Si se anuncian tormentas fuertes, hay que tomar precauciones, evitar circular por calles inundadas y jamás intentar cruzar cauces crecidos. Porque el agua puede parecer tranquila desde lejos, pero tiene una fuerza que no conviene subestimar. Y mucho menos vale arriesgarse para salvar el auto, la bicicleta o esa maceta que compraste en cuotas.
EL CONSEJO FINAL, ¡SANJUANINO, ESTA VEZ NO TE HAGAS EL DISTRAÍDO!
El próximo verano podría venir bastante movidito. Entre el calor, las posibles tormentas y el fenómeno de El Niño, tenemos motivos suficientes para empezar a prepararnos. Así que dejá de mirar el pronóstico solamente para saber si podés hacer un asado el domingo y empezá a revisar cómo está tu casa. Limpiá la acequia, revisá el techo, despejá los desagües y prestá atención a las alertas. En San Juan podemos soportar 45 grados, el viento Zonda, el asfalto que parece una plancha, lo que no queremos es descubrir en diciembre que la acequia está tapada desde el Día de la Madre y que el agua decidió entrar a la casa sin tocar el timbre. ¡Y por favor, no esperes a que llueva para acordarte de que tenés una pala guardada en el fondo!
¡A LIMPIAR LAS ACEQUIAS, QUE EL NIÑO VIENE CON GANAS Y EL AGUA, COMO BUEN VISITANTE MAL EDUCADO, NO SIEMPRE AVISA ANTES DE ENTRAR!

