No se puede creer el nivel de impunidad. Te acordás del médico y el primo que se metieron con la camioneta a la Pampa del Leoncito, encajaron la chata y la dejaron tirada ahí como un mes arruinando la pAMPA, ¿no? Bueno, resulta que ahora fueron a la Justicia a apelar la multa.
O sea, repasemos la secuencia porque es insólita:
Entran a un área natural protegida que es patrimonio de todos, dejan marcas en el suelo que según los geólogos van a tardar décadas en borrarse, hacen que Gendarmería tenga que armar un operativo para cuidarles el vehículo… y cuando el juez les clava la sanción económica que corresponde (que sumaba como 9 millones entre los dos), ¡se indignan y dicen que no quieren pagar!
En vez de pedir perdón, agachar la cabeza y hacerse cargo de la macana que se mandaron, prefieren ir a zapatear a la Cámara de Apelaciones. Es increíble. Si querían probar la 4×4 o encajarse en el barro, había mil lugares para hacerlo sin arruinar una reserva ecológica que nos representa a todos en San Juan.
Al final, parece que el problema no es solo la falta de respeto por la naturaleza, sino esa costumbre de pensar que porque tenés ciertos recursos o un título podés hacer lo que quieras y salir ileso. Ojalá la Justicia no dé marcha atrás y paguen hasta el último centavo.

