Apenas siete minutos después de que el Tribunal Superior Electoral (STF) confirmara la victoria de Luiz Inacio Lula da Silva (PT) en el balotaje de Brasil, la Policía Federal pidió al juez Alexandre de Moraes que incautara el pasaporte de Flavio Bolsonaro, que había arrancado como favorito en las encuestas y terminó con una sorpresiva derrota. Esa misma noche de domingo, el magistrado, enfrentado con el bolsonarismo y a cargo de una causa por lavado de dinero que involucra al senador del Partido Liberal (PL), aceptó el pedido.
La orden se ejecutó el lunes por la mañana, cuando el excandidato salía de visitar a su padre, Jair Bolsonaro, bajo arresto domiciliario por intento de golpe de Estado. En un video publicado por la tarde, el senador descartó cualquier posibilidad de abandonar Brasil, una idea que había alimentado su hermano Eduardo, radicado en Estados Unidos, en caso de una caída en las urnas. “Nunca pensé en salir del país. Voy a entregar mis pasaportes y defenderme de esta aberración, que es un claro intento de intimidarme”, afirmó. Esa fue la última vez que se lo vio en suelo brasileño antes de emprender la huida.

