“El Presidente fue claro. Si no están de acuerdo, ya saben lo que tienen que hacer”, disparó el interminable Manuel Adorni frente a los pocos ministros y legisladores que integran la influyente mesa política del mileísmo. Fue aquel día en que Patricia Bullrich volvió a cuestionar, rodeada de la crema y nata de los fieles al jefe del Estado, la permanencia de Adorni. Entonces, Javier Milei la calló para hacer un monólogo de media hora en defensa de su jefe de Gabinete. “¿Adorni nos está pidiendo la renuncia?”, se preguntaron luego, azorados, algunos funcionarios presentes. No importa. Ninguno le hizo esa pregunta al comprador compulsivo y ninguno le dio importancia a quien es, según la Constitución, el responsable de la administración del país. En el otro extremo de la avenida de Mayo, los senadores contaban los votos para interpelar a Adorni, que podría ser el paso previo a una moción de censura. La interpelación parlamentaria es, en el caso del jefe de Gabinete, una especie de indagatoria judicial, el trámite anterior a que el juez procese a un encartado y, eventualmente, lo mande a la cárcel. Hay votos suficientes como para aprobar la interpelación de Adorni en el Senado, aunque todavía no se sabe si existen los mismos números para sancionar una moción de censura prevista también por la Constitución. La moción de censura puede decidirla una sola cámara del Congreso y es más que nada una sanción moral; la remoción del cargo del jefe de Gabinete requiere, en cambio, de los votos de las mayorías absolutas de las dos cámaras parlamentarias: Senado y Cámara de Diputados. Milei está trabajando para que el Congreso ampare a Adorni. No puede ser casual que días antes de que se vote la interpelación (el Senado prevé hacerlo en la semana que se inicia), el Presidente haya decidido darles un préstamo a tres provincias asediadas por compromisos impagables y gobernadas por líderes políticos amigos del oficialismo, aunque no militan en La Libertad Avanza. Se trata de Santa Fe, gobernada por el radical Maximiliano Pullaro; de Entre Ríos, donde gobierna el dirigente de Pro, Rogelio Frigerio, y de Jujuy, donde manda el también radical Carlos Sadir. Les anticipó dinero por hasta 400 mil millones de pesos a cada una, pero deberán pagar un interés anual. Además, tendrán que devolver el préstamo en los seis meses que le quedan a este año o la Secretaría de Hacienda les descontará automáticamente de la coparticipación lo que le deban al gobierno federal. El Fondo Monetario es más bueno. Milei nunca aceptaría un préstamo en condiciones tan apremiantes. Los gobernadores, tampoco. Pero la herejía es hija de la necesidad, y Milei sabe aprovecharla. Los gobernadores, sobre todo los amigables, influyen en el voto de los senadores de sus provincias, aunque no siempre ese ascendiente es decisivo. La moción de censura a Adorni por parte del Senado depende en estas horas del decurso del escándalo y de lo que suceda en la eventual interpelación al supuesto jefe de los ministros. En ese historia de tanta escasez política, la designación del nuevo vocero, Adrián Ravier, podría no significar nada si el Presidente sigue confundiendo a actores parlanchines con periodistas serios.
La herejía es hija de la necesidad, y Milei sabe aprovecharla
Ahora bien, ¿por qué Milei pone en juego su capital político y hasta su prestigio en sectores internacionales solo por un jefe de Gabinete que no le aporta volumen electoral ni consistencia intelectual? Fuentes oficiales difieren en la explicación. Van desde describir esa pertinacia como un berrinche presidencial hasta sospechar que Adorni conoce cosas del oficialismo que los hermanos Milei no quieren ventilar. Hay, inclusive, quienes aseguran que la defensa del jefe de Gabinete corre por cuenta tanto de la hermanísima Karina como del más poderoso asesor del Presidente, Santiago Caputo. Los eternos rivales aspiran a que el otro sea el responsable de la permanencia de Adorni, que ya es un enorme gravamen político para Milei. El escándalo del jefe de Gabinete se agravó cuando la Justicia comprobó que había comprado ropa blanca para su flamante quinta en Exaltación de la Cruz, cuyas refacciones costaron casi 250.000 dólares. No tiene remedio: con apenas un poco más de dinero podría haber accedido a una casa nueva en un country mejor y más cercano a la Capital. La ropa blanca la adquirió en la casa más cara que existe en Buenos Aires en ese rubro del comercio, pero la pagó con la tarjeta de crédito de su secretaria, que seguramente él le devolvió luego en efectivo. ¿Cómo harán los senadores para ignorar semejantes chapucerías? Imposible.

Ante semejante riesgo, lo que se impone es la guerra civil dentro del mileísmo. El peligro y el conflicto terminan siempre en ese territorio donde las facciones prefieren combatir hasta conquistar todo o perder todo. Nadie quiere intervenir, ya sea porque temen una violenta reacción del jefe del Estado o porque eligen conservar el confort que los deleita ahora. Se niega a interceder hasta el ministro de Economía, Luis Caputo, quien tiene acceso directo a Milei y cuenta con la confianza de este. Confianza excesiva, tal vez, porque el ministro Caputo se ocupó con buenos resultados de la macroeconomía, pero él también es responsable de la microeconomía, que es la que le toca vivir a la gente de a pie. En su enorme cartera económica está, por ejemplo, hasta la infraestructura del país, uno de los aspectos más olvidados de la gestión oficial. El ministro Caputo podría influir para apaciguar a su sobrino, el asesor Caputo, pero el ministro está más predispuesto a respetar la influencia del sobrino en el Presidente. Son pocos, en cambio, los que pueden incidir en Karina Milei para que acepte una tregua, salvo los primos Menem o su operador para cualquier cosa Sebastián Pareja. Eduardo “Lule” Menem, un colaborador muy cercano de Karina, es parecido cuando hace política a su tío más conocido, el expresidente Carlos Menem. Pareja no es un intelectual de la política ni de la economía; es difícil que alguna vez haya leído a los grandes eruditos libertarios que Milei suele citar permanentemente. Ellos dos, más el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, con menos destreza política que su primo “Lule”, son los únicos que podrían convencer a Karina de firmar un armisticio con Santiago Caputo. No quieren hacerlo. Es mejor continuar la guerra, porque sin la guerra ellos perderían protagonismo político.

Javier Milei es un teórico de complejas ideologías, en las que se mezclan el liberalismo y el libertarismo, que son parecidos pero no iguales; esa vocación de profeta enojado lo ahuyenta del deber de resolver los conflictos internos de su gobierno. También agradece favores que, quizás, no le hicieron. ¿Fue tan decisivo Santiago Caputo en las victoriosas elecciones de 2023 que lo convirtieron en presidente? Seguramente el asesor tiene más conocimientos de estrategias electorales que cualquier otro colaborador de Milei, pero también es cierto que un pasado nacional de políticos fracasados, vencidos y estériles fue la principal fuerza que aupó a un outsider hasta la cima más alta de la política. ¿Fue Karina Milei la arquitecta del triunfo electoral en las elecciones legislativas de octubre pasado, como sostiene su hermano? ¿O, al revés, el verdadero arquitecto de esa victoria de Milei fue Axel Kicillof porque decidió desdoblar las elecciones provinciales bonaerenses? Kicillof ganó esas elecciones provinciales en septiembre, pero espantó de tal manera al electorado independiente e indiferente que este salió en masa el último domingo de octubre para votar por las listas de Milei. Todo debe decirse: también llegaron al Congreso en las listas mileístas personas que no merecen estar sentadas en los más importantes recintos parlamentarios.

Una teoría que circula entre funcionarios mileístas es que el permanente perdón de Milei a Adorni podría respaldarse en sus ideas más libertarias que liberales; los liberales aspiran a reformar y achicar el Estado, mientras los libertarios consideran que el Estado es una amenaza ilegítima a la libertades individuales y prefieren que no exista. Para él, entonces, no es un delito que el jefe del Gabinete haya conservado en negro sus presuntos ahorros durante toda su vida, incluidos los dos años y medio en que fue un alto funcionario nacional, primero como vocero del gobierno federal y ahora como coordinador de los ministros. Tener ahorros en negro significa que no fueron declarados ante los organismos de recaudación impositiva, y Adorni confesó públicamente que tenía en esa ilegal condición medio millón de dólares. Aunque el argumento del ahorro es increíble para los que lo conocen desde antes de que fuera funcionario, lo cierto es que su explicación le permitiría al resto de los argentinos no cumplir con sus obligaciones impositivas. ¿Por qué deberían pagarle impuestos a la DGI si el jefe de Gabinete no lo hizo y quedó exculpado por el Presidente? Los argentinos deben tomar nota de esa feliz noticia para la economía de una familia común.
Las discordias internas se metieron hasta en la Justicia, donde, debe reconocerse, Milei no había tratado de influir hasta ahora, salvo su inaudita propuesta para que el juez federal Ariel Lijo sea miembro de la Corte
Las discordias internas se metieron hasta en la Justicia, donde, debe reconocerse, Milei no había tratado de influir hasta ahora, salvo su inaudita propuesta para que el juez federal Ariel Lijo sea miembro de la Corte Suprema. Lijo fue rechazado por el Senado y su candidatura fue más una iniciativa del expresidente de la Corte Ricardo Lorenzetti. Lorenzetti tiene llegada directa a Milei; el actual juez de la Corte estudió hasta los libros de la escuela austriaca de economía para poder conversar con el jefe del Estado. Lorenzetti no perdió la esperanza de cubrir las dos vacantes de jueces que hay en el máximo tribunal con candidatos propios. Los que frecuentan a Milei reclaman que no se subestime tanto al Presidente. “Ya fracasó estrepitosamente con los consejos judiciales de Lorenzetti. ¿Por qué insistiría en hacerle caso de nuevo?”, aseguran los que conocen la intimidad presidencial. También descartan que Lijo se esté proponiendo como procurador general de la Nación (jefe de todos los fiscales), porque ese cargo requiere, como los jueces de la Corte Suprema, el acuerdo del Senado con los dos tercios de sus votos. “Lijo es astuto. Acaba de ser rechazado por casi los dos tercios de los votos senatoriales como juez de la Corte. ¿Por qué conseguiría ahora los dos tercios a favor para ser el procurador general de la Nación? ¿Qué cambió?”. Esas preguntas con repuestas obvias se hacen funcionarios y senadores. Malas noticias para Adorni. Lijo tiene las causas que investigan a Adorni por enriquecimiento ilícito y por conflicto de intereses. Ya dio una señal adversa para el jefe de Gabinete: el juez delegó la investigación en el fiscal Gerardo Pollicita. Que otro averigüe.

El Ministerio de Justicia anterior, con Mariano Cúneo Libarona como ministro, y con Sebastián Amerio cono viceministro, se había comprometido a respetar los pliegos de candidatos a jueces federales y ordinarios que enviara el Consejo de la Magistratura porque habían pasado por los exámenes correspondientes. El actual ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, fue designado en los hechos por el viceministro, el poderoso karinista Santiago Viola. El orden de los factores sí altera el producto en este caso. Cambió el método: ministro y viceministro (sobre todo el ministro) negocian con los senadores quiénes serán los futuros jueces. Sacan y ponen nombres en un incesante toma y daca. Una de las cuestiones que es motivo de las tratativas refiere a la eventual designación de Mahiques como procurador general de la Nación. Las ambiciones del ministro no terminan nunca. La Justicia hace su propia contribución a la confusión. Mientras la Cámara de Casación estableció que la sede la AFA está en la Capital y reconoció la jurisdicción de la Cámara en lo Penal Económico para que investigue los delitos de Claudio “Chiqui” Tapia, y de su tesorero, Pablo Toviggino, una ignota Cámara Civil fijó la sede de la AFA en un terreno baldío de Pilar. Es lo que quieren Tapia y Toviggino porque los pondría en manos de amables jueces de Campana. El ministro Mahiques tuvo funciones en la AFA de Tapia. ¿Existen las sucesivas casualidades? Improbable. Milei está en condiciones todavía de alejarse del terreno baldío de Tapia y de las sábanas, colchones y toallas de Adorni.

