Resulta que la señora tenía una condena fresquita de 2024 y su merecido arresto domiciliario para reflexionar sobre sus elecciones de vida desde el calor del hogar. ¿Y qué hizo? ¿Ponerse a tejer? ¿Hacer un curso de repostería en YouTube? No, jefe, para nada. Decidió que la comodidad de su casa era demasiado aburrida y salió a la calle a hacer un poquito de «freelance» con 10 envoltorios de blanca Nieves y armando berrinche y disturbios por Capital.
¡Tenía el combo perfecto para ganarse un premio al empleado del mes… pero en idiotez aplicada! Estaba en su casa con prohibición de salir, sale a la vía pública a vender, arma escándalo y la policía la embona de nuevo.
Al final, la «jurisdicción flexible» se le terminó y ahora vuelve derechito a hospedarse con pensión completa del Estado (pero sin salida dominguera). ¡Hay gente que definitivamente nació para complicarse la existencia!

