Mientras se presentan como una alternativa moderna y discreta, las bolsitas de nicotina avanzan entre adolescentes y jóvenes de todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud encendió las alarmas por el crecimiento explosivo de su consumo y denunció que detrás de su expansión hay una sofisticada estrategia de marketing que combina sabores dulces, publicidad digital, influencers y presencia en recitales y eventos masivos.
La OMS alertó que estos pequeños sobres, que se colocan entre la encía y el labio para liberar nicotina, están ganando terreno especialmente entre los menores de edad. Según el organismo, las ventas mundiales superaron las 23 mil millones de unidades en 2024 y continúan creciendo a un ritmo vertiginoso.
El problema no es menor. Los especialistas advierten que la exposición a la nicotina durante la adolescencia puede afectar el desarrollo cerebral, perjudicar la atención y el aprendizaje, aumentar el riesgo cardiovascular y generar dependencia durante toda la vida.
En Argentina, las bolsitas de nicotina desembarcaron en kioscos y estaciones de servicio como si fueran una golosina más. Aunque el Gobierno nacional autorizó oficialmente su comercialización en mayo de 2026 y estableció límites para su contenido, organizaciones sanitarias sostienen que estos productos ya circulaban sin controles desde fines de 2025.
La preocupación de la OMS no se limita al producto en sí, sino también a la forma en que se lo promociona. Sabores como frutas, chicle o caramelos, envases coloridos, campañas protagonizadas por influencers y una fuerte presencia en redes sociales forman parte de una estrategia diseñada para seducir a las nuevas generaciones.
El informe internacional señala además que algunas empresas patrocinan festivales de música, conciertos y eventos deportivos, asociando el consumo de nicotina con estilos de vida exitosos, modernos y aspiracionales. Incluso se detectaron publicidades que destacan la posibilidad de consumir estas bolsitas de manera discreta en escuelas o lugares donde está prohibido fumar.
Para la OMS, el fenómeno recuerda las viejas tácticas que durante décadas utilizó la industria tabacalera para captar nuevos consumidores. La diferencia es que ahora la batalla se libra en TikTok, Instagram y los recitales multitudinarios.
Ante este escenario, el organismo reclamó a los gobiernos que fortalezcan los controles, limiten los sabores, restrinjan la publicidad, impongan advertencias sanitarias más visibles y establezcan mecanismos efectivos de fiscalización.
La advertencia es clara: detrás de una pequeña bolsita con sabor a frutilla o gomita puede esconderse una puerta de entrada a la dependencia de la nicotina para toda una generación.

