Nicolás Mateo es un misterio total. Su nombre es desconocido por completo para el ciudadano de a pie. No así para el mundillo del poder, el político y el otro.
Es uno de los tantos intermediarios de los fondos provenientes de la corrupción. Una suerte de “Chocolate” Rigau, pero de alto vuelo. Es a quien recurren los políticos para que les blanquee sus dineros. Y se los maneje.
Es el eslabón perdido con Claudio “Chiqui” Tapia y Sur Finanzas, un cuevero de envergadura, que sabe moverse por la zona de Lomas de Zamora. Lo que pudiera contar complicaría a personajes de la talla de Martín Insaurralde.
Pero también a tipos como Guillermo Cóppola, hoy “mano derecha” del tenebroso espía Antonio Stiuso, quien maneja entre bambalinas la SIDE mileísta.
Con Cóppola y demás representantes de jugadores, el curro hay que buscarlo en los millonarios pases, que se firmaban directamente en la financiera. Racing, Arsenal, Defensa y Justicia, Lanús, Banfield, etc…
Todo pasaba por sus manos en los años 2000/2005. De Mateo y de un tal Marchionni, quien se terminó fugando con mucho dinero. Ambos eran dueños de varios pases de jugadores de renombre.
Millones y millones de dólares lavados y planchados, jamás investigados por nadie. Acaso porque ellos supieron manejar la AFIP de Avellaneda. Y contaron con la protección de reputados políticos bonaerenses.
Los nombres se cruzan, una y otra vez: Insaurralde, Jesica Cirio, Sofía Clérici, Rodrigo Fernández Prieto, Julio Grondona, Juan José Mussi, Heber Russo, y muchos más. Pero nadie lo está investigando. Acaso porque en la cresta de la pirámide aparece el siempre intocable Sergio Massa.
Porque, hay que decirlo, los lazos de Mateo llegan hasta el kirchnerismo de paladar negro. Por caso, pocos saben que supo efectivizar el movimiento de facturas “truchas” para Austral Construcciones, la nave insignia del empresario K Lázaro Báez.
La operatoria fue relatada a Tribuna de Periodistas por parte de actores privilegiados: los cheques que emitía Austral llegaban a la financiera y ahi los vendían en la Bolsa de Valores con otras financieras mayoristas.
Acto seguido, hacían la gestión de pagarles a los “factureros” un mínimo porcentaje y el resto de los bolsos quedaban en manos de Báez. O sea, Kirchner. O sea…

