A los 55 años, María Cecilia Fittipaldi, docente jubilada y productora ganadera de Tapalqué, concretó un sueño que había postergado durante años. Por primera vez llevó animales de su cabaña El Estybo a la Exposición Rural de Palermo, donde presenta a su vaca Tinkerbell y su ternero Bell, una vaca y su ternero de raza Limousin, en la mayor vidriera de la ganadería argentina.
La productora reconoce que su historia está marcada por dos grandes pasiones heredadas de su familia. De su padre recibió la vocación por la enseñanza; de su madre, el amor por el campo. Hoy, ella sigue acompañándola en este proyecto ganadero que comenzó como un sueño compartido y que ahora tiene su lugar en la 138a. Exposición Rural.
Aunque es su debut en Palermo como cabañera, su vínculo con los animales lleva más de tres décadas. Sus raíces agropecuarias provienen de su madre, Irma Guidice, de 81 años, mientras que de su padre, ya fallecido, Adolfo Alfredo Fittipaldi, heredó la vocación por la docencia, profesión que ambos ejercieron.
Actualmente, Fittipaldi integra la Sociedad Rural Argentina y la Asociación de Criadores Limousin, donde también forma parte de la comisión directiva en el año en que celebra sus 60 años.
Según contó, para esta primera participación eligió presentar una vaca con cría al pie, una de las categorías más representativas de la raza. Limousin es reconocida por su aptitud carnicera, su fertilidad y su eficiencia productiva. Gracias a su destacado desarrollo muscular, logra rendimientos superiores al 60% al gancho, una de las características que la posicionan entre las razas de carne más valoradas.
Sin embargo, para Fittipaldi el desafío no termina en la cría. Su proyecto busca integrar cada una de las etapas de la producción. Ese recorrido continúa en El Estybo, una parrilla móvil de hierro construida especialmente para participar en eventos gastronómicos, donde cocina cortes provenientes de su propia producción.
“Mi objetivo es disfrutar de cada uno de los episodios y de las etapas que se viven en el mundo del campo. Al ser una productora pequeña puedo involucrarme en todo el proceso, desde la cría hasta la carne que llega al plato”, explica.
Esa mirada integral también la impulsó a desarrollar un nuevo proyecto. Próximamente participará de un espacio televisivo dedicado a contar historias del campo desde la tranquera hacia adentro, con el objetivo de visibilizar experiencias de pequeños y medianos productores que, como ella, construyen su camino con trabajo y perseverancia.
Mientras espera la jura del próximo viernes, Fittipaldi disfruta cada momento de una experiencia que imaginó durante años. Más allá de los premios, asegura que haber llegado a Palermo ya representa una meta cumplida. Y espera que su historia anime a otros productores a dar el mismo paso.
Su vida
“Fui docente rural en el partido de Tapalqué. Luego me mudé a Buenos Aires, donde desarrollé mi carrera en Educación Especial y Educación Superior. El campo es algo que me une desde mi niñez. Siempre estuve vinculada a las actividades rurales; de hecho, sé hacer de todo en el campo. A lo largo de mi trayectoria, la docencia también fue una parte importante de mi vida: dos mundos con vivencias distintas que marcaron mi camino», contó la productora.
Según relató, la afinidad con los animales es algo nato: “Por lo cual hoy este proyecto se une a mi pasión. Soy productora rural por elección y por decisión. Mi meta es seguir desarrollando proyectos vinculados con la ganadería, la genética y los ciclos productivos, con el objetivo de construir un buen producto: novillos o vaquillonas con calidad carnicera. Por eso elijo Limusín», sintetizó.

