BRASILIA.- Dos encuestas divulgadas ayer mostraron un escenario de extrema paridad entre el presidente Luiz Inacio Lula da Silva y el senador Flavio Bolsonaro de cara a una eventual segunda vuelta en las elecciones presidenciales de Brasil, un panorama de máxima incerditumbre política a menos de tres semanas de la primera ronda, prevista para el 4 de octubre.
Una encuesta de BTG Pactual/Nexus reflejó que Lula recuperó una ligera ventaja sobre Bolsonaro: 47% frente a 46% en la simulación de balotaje. Esta cifra revierte lo registrado la semana anterior, cuando el mismo sondeo había ubicado a Bolsonaro por delante por primera vez desde marzo, con una diferencia de 46% contra 45% para el presidente.
En el escenario de primera vuelta, la medición más actual de Nexus sitúa a Lula con 42%, Bolsonaro con 37%, Augusto Cury con 6%, Ronaldo Caiado con 5% y Renan Santos con 2%. El margen de error informado es de dos puntos porcentuales y la muestra incluyó a 2003 entrevistados, consultados entre el 11 y el 13 de septiembre.
Por su parte, la encuesta de Quaest, encargada por O Globo, arrojó por primera vez una ventaja numérica para Bolsonaro en un eventual balotaje: 42% frente a 40% sobre Lula. En la primera vuelta, según Quaest, Lula suma el 36% de las intenciones de voto, seguido de Bolsonaro (31%), Cury (7%) y Caiado y Santos (4% cada uno). La encuesta previa de Quaest, realizada el 7 de septiembre, había registrado un empate: 41% para ambos postulantes en segunda vuelta. Este relevamiento entrevistó a 2.004 personas entre el 10 y el 13 de septiembre y también señala un margen de error de dos puntos.
Ambas encuestas coinciden en que el escenario de segunda vuelta se encuentra dentro del llamado “empate técnico”, dado que las diferencias reportadas son estadísticamente poco significativas y oscilan dentro del propio margen de error.
La persistencia de la paridad entre Lula y Bolsonaro ya tuvo impacto en la dinámica política y financiera brasileña. La mejora de expectativas sobre Bolsonaro en las encuestas impulsó el repunte de activos locales la semana pasada, debido a que el senador es percibido como más amigable para el mercado por diversos analistas.
El mismo estudio de BTG Pactual/Nexus también registró una fuerte polarización social, ya que el 47% de los encuestados declaró aprobar la gestión de Lula mientras que el 49% la desaprueba. Se observa, así, una sociedad dividida y una campaña que se sostiene por la alta competitividad y la ausencia, hasta ahora, de una tendencia claramente dominante.
El cronograma electoral prevé que si ningún candidato supera el 50% si el 4 de octubre ningún candidato supera el 50% de los votos válidos, se disputará una segunda vuelta el 25 de octubre, en la que según todos los sondeos se enfrentarán Lula y Bolsonaro.
En paralelo, la campaña electoral quedó marcada por manifestaciones y polémicas jurídicas. Anteayer, miles de seguidores de Lula salieron a las calles en ciudades como Brasilia y Río de Janeiro para respaldar su candidatura. Las protestas también resaltaron la acusación sobre un supuesto esquema de corrupción vinculado a la financiación de una película biográfica sobre Jair Bolsonaro, causa por la cual la Justicia investiga tanto transferencias y lavado de dinero como la posible participación de figuras políticas, incluido Flavio Bolsonaro.
Además, anteayer un juez del Supremo Tribunal Federal de Brasil desclasificó la investigación sobre el financiamiento de ese filme, destacando la hipótesis de la existencia de una estructura sofisticada de desvío de fondos públicos. En el expediente figuran millones de dólares transferidos a la producción y la participación del banquero Daniel Vorcaro, procesado por fraude y lavado de activos. Tanto Flavio Bolsonaro como su entorno han negado delitos e insistido en la legalidad de los procedimientos.
Al margen de estos episodios, las encuestas no marcan aún un impacto claro de las causas judiciales en la intención de voto y el clima social continúa dominado por la paridad y la polarización.
Agencias AFP, AP, ANSA y Reuters

