Enzo Fernández marcó el tanto que destinó a Argentina jugar los cuartos de final del Mundial 2026 contra Suiza, pero también con este tanto logró una marca para la misma historia de la Copa del Mundo: fue el número 3000 de la competición. Desde Uruguay 1930, los autores de goles con cifra redonda guardan un lugar de privilegio. El ex River se suma a Rob Resenbrick -autor del grito 1000 en Argentina 1978-, Marcus Allback -hacedor del tanto 2000 en 2006- y al protagonista de esta nota: Lucien Laurent.
Dado que no existe una filmación de este festejo, las fotos de época como también los testimonios orales son los que nos brindan una idea de cómo fue. Sin embargo, en 1978, El Gráfico para su edición 3076 del 2 de mayo, decidió ir a la fuente directa. Después de una ardua investigación se logró dar con el mismo Lucien Laurent quien no solo detalló su tanto, sino que también contó su historia, atravesada por la Segunda Guerra Mundial. El encargado de escribirla fue el corresponsal de El Gráfico en Europa, Emilio Lepot, y aquí la transcribimos de manera completa.
El arquero nuestro sacó con el pie al medio de la cancha. La recibió Pinel y me la dio rápidamente. Avancé unos cuantos metros y después de esquivar a uno de los mexicanos le di la pelota al puntero izquierdo Longiller. Entonces enfilé hacia el arco esperando la devolución. Cuando llegó el pase no lo pensé dos veces: le dí, desde unos 15 metros, con bastante fuerza hacia el costado derecho…
Gooooooooolllllllll de Francia… Gol de Francia. Gol del Mundo.
Eliminados momento y circunstancias podemos recurrir a todos estos lugares comunes: «una jugada más», «un gol como cualquier otro», «nada del otro mundo», etc…, etc…
Lucien Laurent, en entrevista con El Gráfico.
Pero esto que relata Lucien Laurent ocurrió en Montevideo, en 1930, durante la disputa de la Copa del Mundo. FUE EL PRIMER GOL DE UN CAMPEONATO MUNDIAL. Y si partimos de la base de que el gol es el momento sublime de un partido y un Mundial es la máxima expresión del fútbol, coincidiremos en que aquí empezó la historia…
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¿De la Argentina? ¿Ustedes quieren un reportaje para una revista argentina? Parece mentira, ¿no? Me asombra, entiende, porque en mi propio país nadie se acuerda de aquel viejo gol. Y volvió a preguntar. «¿De la Argentina?» Y se le ensanchó la sonrisa y se le iluminó el rostro para contradecir al pelo blanco y a los «71 para 72» de la cédula.
«Y cuando vi salir la pelota me quedé tranquilo porque sabía que el arquero no iba a llegar…Al final ganamos el partido 4 a 1»
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Lucien Laurent, durante el Mundial de 1930, con sus compañeros de Selección
-Cómo era el fútbol de su tiempo?
-Por entonces el espíritu del fútbol francés era muy distinto. Yo comencé a jugar al fútbol a los 14 años, en 1921, y seguí ininterrumpidamente hasta 1940, a poco de comenzar la Segunda Guerra Mundial. En ese lapso, en 1933, se pasó del amateurismo al profesionalismo, pero no era como ahora: se ganaba poco dinero. La guerra me sorprendió en Strasbourg, donde caí prisionero y fui trasladado a Neustadt, en Checoslovaquia. Pasé cuatro años en un campo de concentración y cuando volví, con un oído inutilizado, me dediqué a trabajar como entrenador. Era una manera de no desvincularme del fútbol y seguirlo lo más cerca posible.
-¿Y a usted qué le gustaba más?
-La época del amateurismo, a pesar de que en la actualidad las técnicas del juego y preparación física han evolucionado mucho. Aquello era más romántico, más bonito, más familiar que el profesionalismo. El entusiasmo para ganar no tenía fluctuaciones en las cotizaciones contables, ¿me explico?
-¿Cómo se integró el seleccionado francés de 1930?
-No fue fácil. Varios jugadores de gran jerarquía no viajaron porque sólo el viaje en barco les insumía un mes y ellos debían atender los trabajos que les daban de comer. Por eso la Selección se conformó con muchas dificultades y apresuradamente. Me acuerdo que nos embarcamos en el «Alcántara», la última nave que partía de Europa con posibilidades más o menos concretas de llegar a tiempo a Sudamérica. Y llegamos, por suerte. Los primeros titulares fuimos Thepot, Matler, Capelle, Villaplane, Pinel, Chantrel, Liberati, Delfour, Maschinot, yo y Longiller. Cuando yo me lesioné ingresó al equipo mi hermano Jean. Que también era muy bueno, ¿eh?
Croquis del primer gol en Mundiales
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«Perdónenme que les interrumpa estos recuerdos, pero tengo una curiosidad. ¿Cómo me encontraron?», preguntó. Le explicamos, con detalles, la historia «íntima» de esta nota. Cuando el subdirector de EL GRÁFICO, Héctor Vega Onesime, la encargó comenzaron las sorpresas. Nadie en París tenía en cuenta el hecho de que había sido un francés el autor del gol N° 1. En el viejo y prestigioso diario deportivo «L’Equipe», luego de intensa búsqueda se mostraron «desolados». No tenían nada de Lucien Laurent. Sus redactores más antiguos lo recordaban, pero «durante la guerra se perdió mucho material de archivo«. «Onze«, «Mondial» y otras revistas similares son posteriores a la época. Pero otro de los consultados, Jean Eskenazi, uno de los más famosos comentaristas de fútbol (también escritor) que acaba de realizar un programa especial para la televisión francesa sobre la Copa del Mundo, dudaba que hubiese sido Laurent el autor del primer gol. Pero, investigador al fin, terminó por reconocer su error y aportar algunos datos que significaron la punta del ovillo. Numerosas llamadas de larga distancia nos fueron acercando al objetivo. Hasta que llegamos a Besancon, donde sabíamos que podíamos encontrarlo.
Lucien Laurent, en entrevista con El Gráfico.
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-¿Qué recuerdo sobresale de sus impresiones en la Copa del 30?
-Hay algunas cosas imborrables. Conocer a Buenos Aires, por ejemplo. Yo veía esa ciudad como exótica, misteriosa. Me agradó por lo moderna, alegre y europea. La Plaza esa, de Mayo, y una avenida con mucho movimiento por la que se llegaba a ella. Y también me sorprendió ver a la policía con caballos en los campos de juego, separándonos a los jugadores del público.
-¿Recuerda a algún argentino en particular?
-A Monti. Un hombre de grandes condiciones. De los mejores que he visto en mi vida. Hábil y muy duro. Precisamente en el partido de Francia con Argentina me lesioné al chocar con él. En el Mundial siguiente, el del 34, volví a admirarlo en la final que esta vez ganó como integrante del equipo italiano.
-¿Quienes cree que serán los finalistas en Argentina?
-Argentina, Brasil, Hungría y Austria. A los alemanes no los veo con posibilidades. A Francia tampoco, aunque tiene algunos jugadores de mucha clase. Los holandeses también pueden tener alguna aspiración.
Lucien Laurent, en entrevista con El Gráfico.
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Nació en 1907, en la Seine, en Saint Maur, una ciudad que se caracteriza por la enorme producción de deportistas. Comenzó a jugar a los 14 años en el Red Star de París. Del 22 al 30 jugó en el Circuito Atlético de París. Su debut internacional se produjo en el 26, con la Selección de la Liga de París contra África del Norte. En la época del Mundial del 30 ya había ingresado al Sochaux. Después pasó por el Club Francaise, el F. C. Mulohouse, otra vez el Sochaux, el Rennes y el Strasbourg. Cuando había firmado para el Cannes, lo llamaron del Ejército. Poco después, fue hecho prisionero y regresó 4 años más tarde. A partir del 44 y por algunos años dirigió al Besanson, al Racing Club y a jóvenes amateurs. Vive en Besanson, hermosa «ville» de 130.000 habitantes, a 400 kilómetros al sudeste de París, cerca de la frontera con Suiza. Solo desde hace tres años, cuando enviudó, pero próximo a la casa de su hijo, un farmacéutico ex jugador, también de primera línea. No recuerda cuántos goles señaló en su carrera como protagonista («cien, ciento cincuenta, no sé…»), pero a éste lo tiene aquí, fresco, todavía vivo.
«Y entonces, después de esquivar al mexicano se la di a Longiller, porque con él nos entendíamos como de memoria y ya sabía que me la iba a devolver justa. Cuando vino la pelota, ya dentro del area, pum…»
Así fue la creación.
La nota de El Gráfico con Lucien Laurent, en mayo de 1978.
[Nota: Lucien Laurent falleció en Besanzon, Francia, el 11 de abril de 2005. Tenía 97 años de edad]
(Escrita por Emilio Lepot, corresponsal en Francia de El Gráfico, y publicado en la edición 3076 del 2 de mayo de 1978)
Foto de portada e interiores: Archivo El Gráfico

