Este miércoles, en la Catedral de San Juan, el arzobispo Jorge Eduardo Lozano presidió el Tedeum por el 210° aniversario de la Declaración de la Independencia y dejó un mensaje centrado en la unidad y el diálogo.
Con la imagen de un poncho artesanal, comparó a la sociedad con un tejido: cada hilo suelto no alcanza para abrigar, solo la trama conjunta da fortaleza. Con esa metáfora advirtió sobre los riesgos de la fragmentación social y llamó a reconstruir los vínculos rotos.
El arzobispo también pidió dejar atrás la polarización, apostar al encuentro y «desarmar los espíritus» y las palabras, en sintonía con mensajes recientes del papa León XIV. Recordó además a próceres sanjuaninos como Laprida y Fray Justo Santa María de Oro, y su aporte a la identidad republicana del país.
Ante lo que definió como un «cambio de época» —marcado por tensiones tecnológicas, económicas y sociales—, instó a no caer en el miedo sino a comprometerse con una sociedad más justa, cuidando especialmente a los más vulnerables.
Cerró su homilía invitando a ser «sal de la tierra y luz del mundo», y pidió a quienes ejercen cargos públicos actuar con «grandeza de alma», priorizando el bien común.

