Con vistas al inicio del Torneo Clausura de la Liga Profesional de Fútbol, programado para el próximo 23 de julio de 2026, la Gerencia Técnica de la Dirección Nacional de Arbitraje organizó una cumbre informativa de carácter obligatorio para informar las nuevas reglas que entran en vigencia a partir de la fecha uno del torneo.
El encuentro contó con la participación presencial de los capitanes, subcapitanes y directores técnicos de los 30 clubes de la máxima categoría, una metodología que posteriormente se replicó con los representantes de las instituciones del ascenso.
La capacitación estuvo liderada por el gerente técnico Fernando Rapallini, acompañado por Mauro Vigliano como jefe de instructores, Ezequiel Brailovsky en el rol de jefe de asistentes y el colegiado internacional Nicolás Ramírez. Las nuevas directrices de la FIFA y la IFAB, correspondientes a la temporada 2026/2027, persiguen cuatro pilares fundamentales: combatir la discriminación con tolerancia cero, optimizar el ritmo de juego, mejorar la experiencia del público y, muy especialmente, reducir de forma drástica las pérdidas de tiempo deliberadas.
Uno de los cambios más drásticos afectará directamente a las modificaciones de los futbolistas dentro del campo de juego. A partir del nuevo certamen, el jugador sustituido dispondrá de un plazo máximo de diez segundos para abandonar el terreno de juego desde el momento en el que se exhiba el cartel correspondiente o el juez lo autorice. En caso de superar dicho límite temporal, el futbolista estará obligado a salir de todas maneras, pero el reglamento penalizará a su equipo impidiendo el ingreso del suplente de forma inmediata. El relevo solo podrá saltar a la cancha una vez que transcurra un minuto completo de cronómetro tras la reanudación del partido y el juego se detenga por primera vez luego de cumplido ese lapso.
La rigurosidad en los relojes también se trasladará a las reanudaciones tradicionales y a la atención médica. Los saques de banda y los saques de meta estarán rigurosamente cronometrados y los ejecutores dispondrán de apenas cinco segundos para reanudar el juego una vez que estén en condiciones de hacerlo. El incumplimiento de esta norma acarreará severas sanciones técnicas: si se demora un lateral, la posesión pasará directamente al rival, mientras que la tardanza en un saque de arco se penalizará otorgando un tiro de esquina para el equipo contrario. Por su parte, todo futbolista que reciba asistencia médica dentro de la cancha o que fuerce la detención del encuentro por una dolencia deberá permanecer fuera del campo por un minuto cronometrado desde el reinicio de las acciones. La normativa contempla excepciones lógicas de cuidado de la salud, eximiendo de esta espera a quienes sufran golpes en la cabeza, choques con el arquero propio o rival, o lesiones derivadas de una infracción que haya recibido tarjeta disciplinaria.
La disciplina sumará nuevas causales de expulsión directa y pondrá la lupa sobre las conductas corporales y de liderazgo. Los árbitros tendrán la orden estricta de expulsar a todo jugador o sustituto que realice el gesto de taparse la boca al dirigirse a un adversario en una actitud provocadora, despreciable o exaltada. De igual manera, se aplicará la tarjeta roja sin contemplaciones para aquellos que insten activamente a sus compañeros a abandonar el terreno de juego o a no proseguir con el normal desarrollo del partido.
En el apartado de las áreas, se modificó la ley del penal ante un doble toque involuntario del ejecutor: si la pelota termina en gol el remate se repetirá, pero si no es gol se reanudará con un tiro libre indirecto para la defensa (o penal fallado en definiciones), eliminando la amonestación. Además, si un juez otorga ley de ventaja ante una falta que evitaba una ocasión manifiesta de gol y la jugada termina en tanto de todas formas, el infractor no recibirá tarjeta alguna siempre y cuando sea una falta táctica. En caso de una patada violenta será expulsado.
El protocolo de intervención de la tecnología sumará tres nuevas situaciones de revisión específicas para garantizar la justicia deportiva. A partir del Torneo Clausura, el VAR estará facultado para corregir una expulsión por segunda tarjeta amarilla mal otorgada, aunque la normativa aclara que el sistema no podrá intervenir en el caso inverso de una segunda amonestación omitida. Asimismo, la cabina tecnológica participará en la enmienda por confusión de identidad del futbolista sancionado con cualquier tarjeta y en la rectificación de un saque de esquina concedido de forma claramente incorrecta, siempre y cuando la enmienda pueda aplicarse de manera inmediata. Esta última facultad no incluirá las revisiones para los saques de arco mal otorgados, delimitando con precisión el rango de acción de la herramienta para este nuevo ciclo del fútbol nacional.
La capacitación de la Liga Profesional
Finalmente, el cónclave sirvió para detallar un caso testigo ocurrido en la Copa del Mundo que sirve como ejemplo del espíritu de las reformas, aunque con una salvedad sustancial. Durante el partido entre Noruega e Inglaterra, el árbitro anuló un gol tras revisar en la pantalla un empujón previo de Erling Haaland que se consumó antes de que se ejecutara un córner, ordenando la repetición del lanzamiento. Esta variante reglamentaria habilita a revisar faltas previas a la reanudación si influyen directamente en el gol, pero se aclaró que por ahora es un ensayo experimental exclusivo del Mundial y no se aplicará en ninguna federación local, por lo que el fútbol argentino se mantendrá completamente ajeno a esta última modificación tecnológica durante el próximo certamen doméstico.

