Hoy, otra vez —sí, OTRA VEZ— los diputados de San Juan se disponen a discutir la Ley de Transporte. A esta altura ya no es un proyecto: es una miniserie, un documental O UN DIBUJITO ANIMADO
A las 8 AM, las comisiones de Obras y LAC vuelven a reunirse para intentar cerrar el texto. Intentar. Porque cierre, lo que se dice cierre, no hay. Pero voluntad para seguir cobrando la dieta mientras discuten, eso sí que abunda.
Hoy, otra vez —sí, OTRA VEZ— los diputados de San Juan se disponen a discutir la Ley de Transporte. A esta altura ya no es un proyecto: es una miniserie, un documental O UN DIBUJITO ANIMADOEl conflicto de fondo: cómo diablos meter en una misma ley a taxis, remises, aplicaciones y a los que manejan con el GPS al revés. Cada sector quiere una regla distinta. Cada diputado quiere quedar bien con alguien. Cada usuario quiere que el viaje no cueste un ojo de la cara. Y cada chofer quiere que le paguen en efectivo porque la app se queda con un porcentaje que haría llorar a un contador.Enzo Cornejo, presidente de Obras, salió al ruedo con la energía del profesor que pasa lista y descubre que la mitad del curso faltó. “Ya escuchamos a todos”, dice. Mentira: falta escuchar a la señora que llama a la radio diciendo que los choferes no dan cambio y al primo del remisero que jura que él sabe cómo arreglar el sistema. Cornejo quiere votarlo el 11 de diciembre y cerrar el año. Es entendible: a esta altura, cualquier sanjuanino preferiría tragarse un ladrillo antes que leer otra nota sobre la Ley de Transporte.Mario Herrero y compañía dicen que quedan cosas por revisar. Obvio: si los taxis y los remises no se ponen de acuerdo ni para estacionar en doble fila, imaginate para una ley. Y aparece Franco Aranda, que llega con nuevas correcciones. Porque nada dice “proyecto ordenado” como un diputado que aparece a último momento con un bibliorato lleno de tachaduras.Hoy puede pasar de todo: — que se apruebe, — que se frene, — que se reescriba, — o que la ley vuelva a comisión y se convierta oficialmente en el material de lectura obligatorio más aburrido desde el manual del VTV. Mientras tanto, el sistema de transporte sigue igual: taxis haciendo maniobras que desafían la física, remises que aparecen cuando quieren, y apps que te mandan un auto a Media Agua cuando vos estás en Rivadavia. San Juan necesita una ley que de una vez por todas este del lado de los ciudadanos y no de los empresarios, una sola vez…
El oficialismo insiste en que “ya está todo listo, falta la firma nomás”. Una frase que, traducida del dialecto legislativo, significa: “no tocamos una coma más porque ya está”.
La oposición, mientras tanto, asegura que “no está todo dicho”. Otra frase que significa: “si podemos estirar esto hasta Reyes, mejor”.
El conflicto de fondo: cómo diablos meter en una misma ley a taxis, remises, aplicaciones y a los que manejan con el GPS al revés. Cada sector quiere una regla distinta. Cada diputado quiere quedar bien con alguien. Cada usuario quiere que el viaje no cueste un ojo de la cara. Y cada chofer quiere que le paguen en efectivo porque la app se queda con un porcentaje que haría llorar a un contador.
Enzo Cornejo, presidente de Obras, salió al ruedo con la energía del profesor que pasa lista y descubre que la mitad del curso faltó. “Ya escuchamos a todos”, dice. Mentira: falta escuchar a la señora que llama a la radio diciendo que los choferes no dan cambio y al primo del remisero que jura que él sabe cómo arreglar el sistema. Cornejo quiere votarlo el 11 de diciembre y cerrar el año. Es entendible: a esta altura, cualquier sanjuanino preferiría tragarse un ladrillo antes que leer otra nota sobre la Ley de Transporte.
Mario Herrero y compañía dicen que quedan cosas por revisar. Obvio: si los taxis y los remises no se ponen de acuerdo ni para estacionar en doble fila, imaginate para una ley. Y aparece Franco Aranda, que llega con nuevas correcciones. Porque nada dice “proyecto ordenado” como un diputado que aparece a último momento con un bibliorato lleno de tachaduras.
Hoy puede pasar de todo: — que se apruebe, — que se frene, — que se reescriba, — o que la ley vuelva a comisión y se convierta oficialmente en el material de lectura obligatorio más aburrido desde el manual del VTV. Mientras tanto, el sistema de transporte sigue igual: taxis haciendo maniobras que desafían la física, remises que aparecen cuando quieren, y apps que te mandan un auto a Media Agua cuando vos estás en Rivadavia. San Juan necesita una ley que de una vez por todas este del lado de los ciudadanos y no de los empresarios, una sola vez…