Lionel Messi se mostró con una sonrisa en la práctica de la Selección Argentina tras «unos días difíciles y complicados» -tal como él mismo los definió- a raíz del estado de salud de su papá. Y no es poca cosa.
El 10 y su familia vivieron en el comienzo del jueves momentos desagradables desde todo punto de vista luego de que se difundieran públicamente rumores infundados, los cuales los obligaron a emitir un comunicado en el que se informó que Jorge «se encuentra bajo seguimiento médico, recuperándose y evolucionando favorablemente dentro del cuadro que presenta».
Los Messi expresaron «su profundo malestar por la falta de sensibilidad, respeto y escrúpulos» y pidieron «responsabilidad, prudencia y humanidad».
Con los ánimos más calmados y la contención de cuerpo técnico, plantel y dirigencia en Dallas, Leo se calzó los botines, pisó el césped y se reencontró con la pelota cuando la noche caía en Argentina.
«Gracias a la delegación que estuvo siempre al lado mío y me acompañó», había declarado al respecto luego del triplete en el debut ante Argelia.
Una buena señal para la Scaloneta, que comienza a preparar el encuentro del próximo lunes a las 14 horas ante Austria y con la posibilidad latente de asegurarse la clasificación a los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo.

