LUCAS MARTÍNEZ QUARTA atraviesa un momento de extrema vulnerabilidad en el área propia, sumando infracciones decisivas que empañan su jerarquía internacional y encienden las alarmas en el cuerpo técnico.
La secuencia negativa sumó su tercer capítulo en lo que va del año 2026 cuando cometió un penal frente a Independiente Santa Fe en la vuelta de los octavos de final de la Sudamericana. Durante el complemento una mano dentro del área propició la sanción que derivó en el tanto de la igualdad transitoria convertida por el uruguayo Fagundez, exponiendo una alarmante falta de precisión en momentos críticos de los partidos oficiales.
El penal de Lucas Martínez Quarta ante Independiente Santa Fe
Este patrón de conducta desafortunada ya se había manifestado con anterioridad en el plano internacional y doméstico. Sin ir más lejos, el antecedente inmediato previo ocurrió el 30 de abril de visitante frente a Bragantino, instancia en la cual el defensor intentó salir jugando con una arriesgada gambeta en las puertas de su propia valla, derribó a Isidro Pitta y generó una pena máxima que milagrosamente no terminó en gol gracias a una intervención salvadora del arquero Santiago Beltrán.
A su vez, el historial del año registra otro episodio idéntico el 12 de marzo frente a Huracán por el Torneo Apertura, jornada en la que el marcador central cometió un claro agarrón sobre Jordy Caicedo que el delantero ecuatoriano transformó en conquista.
Si se profundiza en el archivo histórico de su primera etapa con la camiseta riverplatense, las desatenciones en la zona de castigo también guardan capítulos sumamente dolorosos. El registro más recordado se remonta al 4 de febrero de 2017, durante la definición de la Supercopa Argentina frente a Lanús, cuando se sancionó un penal por una infracción sobre Lautaro Acosta —ejecutada por José Sand para sentenciar el tres a cero en contra— a pesar de que las repeticiones oficiales demostraron con absoluta claridad que la falta había sucedido afuera del área.

