El Gobierno nacional metió mano otra vez en el Presupuesto 2026 y aplicó un recorte de casi $2,5 billones que golpea de lleno a salud y educación. La poda alcanza medicamentos, tratamientos oncológicos, programas sanitarios, becas estudiantiles y obras universitarias.
Entre los tijeretazos más fuertes aparecen $20.000 millones menos para acceso a medicamentos y tecnología médica, otros $25.000 millones menos para fortalecer sistemas provinciales de salud y recortes a programas de cáncer, VIH y salud sexual. Hasta el Malbrán y el INCUCAI quedaron en modo “ajuste eterno”.
En educación, el hachazo superó los $78.000 millones. El Plan Nacional de Alfabetización perdió más de $35.000 millones, desapareció el Fondo de Compensación Salarial Docente y también frenaron obras en universidades nacionales. Las becas estudiantiles quedaron mirando el presupuesto como quien mira un asado desde la vidriera.
Mientras el Gobierno defiende el ajuste como parte del objetivo de superávit fiscal, desde sectores universitarios y sanitarios advierten que hospitales, programas sociales y casas de estudio ya funcionan al límite.

