Como cada inicio de clases —esa época mágica donde los chicos estrenan guardapolvo y los municipios estrenan gastos— el intendente Jorge Ferraresi vuelve a subirse, no a la bici, sino al presupuesto.
Este 2026 no decepcionó, la Municipalidad de Avellaneda decidió que la inflación no alcanza a las bicicletas y desembolsó la módica suma de $575 millones en 2.500 rodados. Traducido al castellano básico: $230.000 por bici. A ese precio, uno espera que al menos vengan con aire acondicionado y barman incluidos.
La idea, noble en los papeles, es ayudar a chicos que no pueden acceder a una bicicleta. En la práctica —según cuentan los vecinos, que tienen menos Ferraresi y más calle— el sistema funciona con la eficiencia de una puerta giratoria, pero sin puerta y con facturas siempre emitidas por el mismo vendedor que es Aldo Sanchez, dueño de un maxikiosko a 6 cuadras de las canchas de Racing y de Independiente.
“No hay control”, dicen. Y claro, las bicicletas parecen tener vocación de libertad, salen del circuito escolar y hacen carrera directa hacia el mercado paralelo, algunos aseguran que hay usuarios más fieles que «¡Este año si comenzamos las obras del Tunel de Agua Negra!», retiran bici todos los años como si fuera la figurita difícil del álbum municipal.
Y ahí aparece el verdadero Tour de France: Facebook Marketplace. Donde las bicis escolares reaparecen, relucientes, listas para una segunda vida… pero ya con precio de reventa. De la inclusión social al capitalismo exprés, en dos pedaleadas.
Mientras tanto, los vecinos miran la escena esquivando cráteres en la Avenida Hipólito Yrigoyen, que ya no es avenida sino rally Dakar. “Si no esquivás, te quedás sin auto”, dicen. Y no es metáfora, es suspensión, alineación y balanceo.
Pero el municipio sigue firme en su política, más bicicletas y menos preguntas por las compras de las bicicletas. En Avellaneda el progreso no se mide en asfalto, se mide en inseguridad y en cuántas veces podés pedalear la misma historia.
Las ruedas de las bicicletas giran y controles a la corrupción no, pero el negocio sigue andando, no será Tour de France, pero es el Tour de Descontrol y Corrupción que avanza sin frenos.

