Mientras los negocios locales cargan con el peso insostenible de alquileres, impuestos asfixiantes y obligaciones laborales, las plataformas informales operan en la absoluta impunidad de la clandestinidad digital. No hay romanticismo en el «emprendedurismo» que evade toda norma; lo que existe es una competencia desleal que está vaciando locales del centro y de los barrios.
LA COMPETENCIA DESLEAL QUE AHOGA SAN JUAN
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