La caída de la actividad en julio obligó a JP Morgan a revisar sus proyecciones para la Argentina. El banco estadounidense espera que la economía se contraiga en el tercer trimestre y complete dos trimestres consecutivos en retroceso: una recesión técnica. En ese sentido, la distancia con lo que espera el equipo económico del Gobierno de Javier Milei va más allá de lo inmediato: para 2027, año de elecciones presidenciales, prevé que el consumo privado crezca apenas 0,4%, frente al 3,4% que Economía incluyó en el proyecto de Presupuesto, casi diez veces menos.
En un informe enviado el viernes a sus clientes tras conocerse el dato del Indec, JP Morgan redujo su previsión de crecimiento del PBI de 2026 al 1,5%, la mitad del 3% que figura en la hoja de ruta que realizó el ministro de Economía, Luis Caputo.
El gigante de Wall Street proyectó para el tercer trimestre una contracción del 4% a tasa anualizada, equivalente a una baja cercana al 1% respecto del trimestre anterior. El PBI ya había caído 0,6% en el segundo trimestre. Todavía faltan los datos oficiales de agosto y septiembre para confirmar la recesión.
“Esperábamos un dato débil de actividad en julio”, señalaron los economistas de JP Morgan, pero la caída “superó significativamente” su pronóstico, que era de alrededor del 1% mensual. El estimador de actividad del Indec retrocedió 2,9% frente a junio, sin estacionalidad, y 1,4% interanual. Fue su peor registro mensual desde el confinamiento por la pandemia en abril de 2020. La actividad quedó 4,5% debajo del máximo de marzo pasado y el crecimiento acumulado entre enero y julio se redujo al 1,7%.
JP Morgan
El índice líder de la consultora Analytica estima que la actividad rebotó apenas 0,7% en agosto frente a julio y quedó 1,2% por debajo de un año atrás. Según la consultora, recuperó solo una cuarta parte de lo perdido en julio: mejoraron la producción automotriz y la siderurgia, pero los indicadores de consumo, crédito y construcción no acompañaron. Si septiembre se mantuviera en el nivel de agosto, el tercer trimestre cerraría con una caída del 2,5% frente al segundo, que ya había retrocedido 0,6%. Para evitar la recesión técnica, calculó Analytica, la actividad tendría que crecer más de 7% mensual en septiembre.
JP Morgan pidió cautela: la serie mensual ha sido volátil y en julio incidieron un día hábil menos, el Mundial, cortes de gas y lluvias y nevadas inusuales. Sin embargo, señaló que la industria y la construcción cayeron 3,6% y 4% mensual, respectivamente, según sus ajustes. El comercio bajó 5,5%, una cifra que el banco considera desproporcionada y posiblemente afectada por distorsiones estadísticas. Los datos disponibles de agosto, agregó, apuntan a que la industria y la construcción continúan débiles.
La cuestión de fondo es qué sectores pueden impulsar el repunte. Según JP Morgan, la inflación del primer trimestre erosionó los ingresos y el aumento de la morosidad frenó el crédito. Aunque espera que ambas restricciones cedan, advierte que la minería y la energía, orientadas a la exportación, generan poca actividad comercial interna. “Las perspectivas de crecimiento probablemente sigan siendo muy desiguales”, escribió: los sectores volcados al mercado local quedarían rezagados frente a los exportadores. Para 2027 proyecta un avance del PBI de 2,5%, impulsado por exportaciones que crecerían 11%, mientras el consumo privado aumentaría solo 0,4%.
La comparación con el proyecto de Presupuesto expone la brecha de diagnósticos: el Gobierno calcula para 2027 una expansión de 4% del PBI y de 3,4% del consumo privado. En el equipo económico atribuyen buena parte de la caída de julio a factores transitorios y confían en un rebote fuerte en agosto y septiembre, que se prolongue en el último trimestre. Admiten en privado, de todos modos, que el arrastre estadístico de julio dejó un piso desfavorable para el tercer trimestre.
Para Miguel Kiguel, de Econviews, el problema va más allá de una revisión de pronósticos. “El problema que más preocupa hoy en Wall Street, es cómo reactivar la economía”, escribió. Lo considera clave para las chances electorales del oficialismo, pero advirtió que las posibles respuestas ponen presión sobre dos pilares del programa: “El equilibrio fiscal o la desinflación”. En el diagnóstico de JP Morgan, las políticas fiscal y monetaria restrictivas persistirán incluso cuando la economía se acerque al año electoral.

