DUBÁI.–Los nuevos bombardeos de Estados Unidos sobre Irán en la madrugada del jueves derivaron en una respuesta de Teherán contra países del golfo Pérsico aliados de Washington, tensando cada vez más el acuerdo provisional destinado a ayudar a poner fin a la guerra en Medio Oriente.
Los ataques en ambas direcciones, incluidos los del día anterior, han amenazado repetidamente el alto el fuego, pero los del jueves parecieron mayores en todos los frentes. Las sirenas de alerta sonaron al menos tres veces en Bahrein, sede del cuartel general de la 5ª Flota de la Marina de Estados Unidos, y otros misiles tuvieron como objetivo Kuwait y Qatar.
También sonaron sirenas el jueves por la tarde en Jordania, donde Estados Unidos ha desplegado tropas y aeronaves.
Un funcionario iraní acusó a Washington de realizar un ataque aéreo más tarde el jueves contra el área en torno a la única central nuclear de Irán, y se reportaron otras explosiones en otras partes del país durante la tarde.
Nueva escalada y alto el fuego en peligro
Los ataques se produjeron horas después de que el presidente Donald Trump afirmara que los recientes ataques iraníes contra barcos en el estrecho de Ormuz suponían el fin del frágil alto el fuego y luego que el mandatario amenazara con intensificar el conflicto si no se detenían.
Eso avivó las preocupaciones de que la región pudiera volver a caer en una guerra que envolvería a varios países y podría detener los envíos de energía a través del estrecho, cruciales para la economía global.
En Irán, los dos días de bombardeos estadounidenses han matado al menos a 14 personas y herido a otras 78, informó el jueves el Ministerio iraní de Salud. La mayoría pertenecían a las fuerzas armadas, de acuerdo a los reportes.
En Kuwait, el Ejército dijo que una persona había resultado herida por escombros caídos mientras las defensas derribaban tres misiles balísticos, un misil de crucero y 10 drones.
Bahrein dijo que derribó fuego entrante, sin dar más detalles. No hubo información inmediata sobre daños en Qatar, mientras que el portavoz del gobierno jordano, Mohammad al-Momani, dijo que todo el fuego entrante desde Irán había sido interceptado.
El Comando Central del Ejército de Estados Unidos informó que alcanzó unos 90 objetivos en todo Irán y difundió imágenes en blanco y negro de lo que parecían ser ataques contra una pista de aeropuerto y lanzadores de misiles.

Estados Unidos sostiene que los ataques buscaban “degradar aún más” la capacidad de Irán “para amenazar la libertad de navegación” en el estrecho, por el que pasaba una quinta parte del petróleo y el gas natural comercializados en el mundo antes de que iniciara la guerra con los ataques de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.
Los ataques contra barcos –y la amenaza de ellos– prácticamente detuvieron el tráfico en la vía marítima durante el conflicto, lo que hizo que el precio del petróleo se disparara y elevó los precios de muchos bienes básicos, incluida la comida, mucho más allá de la región.
Bombardeos norteamericanos contra Irán
Medios estatales iraníes informaron de explosiones en varios lugares del país, entre ellos Bushehr, donde se encuentra el complejo de la central nuclear de Irán, y ciudades portuarias sureñas.
Entre las localidades afectadas se encontraban Bandar Abbas, donde se encuentra el mayor puerto de Irán y las principales instalaciones de la Armada y de la Guardia Revolucionaria en el estrecho de Ormuz, así como Konarak y Chabahar, ciudades costeras vecinas cercanas a la frontera de Irán con Pakistán.
Se había restablecido el suministro eléctrico en la mayor parte de Chabahar después de que los ataques dejaran sin electricidad a algunas zonas de la ciudad, informó la agencia de noticias Mehr, que citó a la empresa eléctrica local. Medios de comunicación también informaron de que una torre de control del tráfico marítimo en Chabahar había sido alcanzada.
En la provincia suroccidental iraní de Juzestán, al menos tres personas murieron el jueves, según reportaron medios estatales. En Iranshahr, las autoridades señalaron que un ataque también había matado a un bombero en un aeropuerto. Esas muertes se produjeron después de que al menos nueve miembros de las fuerzas armadas de Irán murieran en los ataques del miércoles, según medios estatales. No estaba claro cuándo ocurrió la otra muerte ni la identidad del fallecido.
Por primera vez desde abril, también pareció que los ataques de Estados Unidos tuvieron como objetivo puentes iraníes. Medios estatales informaron de un ataque contra un puente ferroviario en la provincia nororiental iraní de Golestán, y la Guardia Revolucionaria indicó que dos puentes habían sido atacados en la ruta hacia Mashhad, donde las autoridades planean enterrar al fallecido ayatollah Ali Khamenei el jueves.
La agencia de noticias estatal IRNA citó a Ehsan Jahanian, un funcionario local en Bushehr, que acusó a Estados Unidos de atacar cerca de la única central nuclear de Irán. Dijo que el ataque ocurrió alrededor del mediodía, horas después de que el Comando Central del Ejército norteamericano dijera que había terminado sus ataques sobre Irán. El Comando Central no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
Durante la guerra de Irán, varios ataques alcanzaron el área alrededor de la planta, que es gestionada por técnicos rusos, pero no causaron daños a la planta en sí.
La Armada de la Guardia Revolucionaria de Irán afirmó el jueves que los ataques de Estados Unidos contra Irán y su intervención para desviar el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz estaban obstaculizando la reapertura gradual de esta vía estratégica y poniendo en peligro los intereses de los países que se benefician de ella.
La Guardia Revolucionaria añadió que la capacidad de tránsito bajo la supervisión de Irán se había recuperado hasta alcanzar aproximadamente el 50% de los niveles previos a la guerra en las últimas dos semanas, y que dicha capacidad solo se estaba ampliando para los buques a los que se les había concedido permiso para utilizar las rutas designadas por Irán.
Advirtieron de que cualquier nueva intervención estadounidense provocaría una “respuesta contundente”.
Ataques iraníes en el estrecho
El intercambio de fuego empezó después de que Irán atacara tres petroleros en el estrecho de Ormuz el martes.
Los nuevos ataques, pese al alto el fuego, podrían reflejar una división dentro del liderazgo iraní. Los sectores de línea dura buscan un control duradero sobre la vía marítima, que es un conducto de importancia global para los envíos de combustible y se ha convertido en una palanca crítica en la confrontación con Occidente.
Los pragmáticos quieren un acuerdo de paz permanente para levantar las sanciones internacionales y proporcionar un alivio económico desesperadamente necesario.
Trump alimentó las preocupaciones de que la guerra pudiera reiniciarse al decir el miércoles que el acuerdo provisional para pausar los combates estaba “terminado”. Añadió que permitiría que las negociaciones continuaran, aunque puso en duda el resultado.
“Pueden hablar, pero creo que están perdiendo el tiempo”, sostuvo el mandatario norteamericano.
Tras abandonar una cumbre de la OTAN en Turquía, el mandatario norteamericano publicó varios videos en su red social de lo que, según él, eran explosiones en Irán e hizo otra advertencia a la república islámica.
“Esto es en represalia por el bombardeo de barcos por parte de Irán ayer. Si vuelve a ocurrir, ¡será mucho peor!”, escribió el magnate.
Trump había dicho antes ese mismo día que el más reciente intercambio de ataques no derivaría en una acción militar “a largo plazo”.
“Cualquier cosa que ocurra va a ocurrir muy rápido”, aseguró.
El presidente norteamericano también renovó sus amenazas anteriores de atacar la infraestructura civil de Irán, incluidas plantas eléctricas y plantas desalinizadoras, y de apoderarse de la isla de Kharg, por la que pasa alrededor del 90% de las exportaciones de petróleo iraní.
El presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, un negociador clave en las conversaciones que buscan un fin permanente de la guerra, se mostró desafiante en una publicación en X el jueves por la mañana: “Estados Unidos todavía no ha aprendido que intimidar y romper promesas ya no sale gratis. Lo diré claramente: si atacan, recibirán un golpe”.
Por su parte, el viceministro iraní de Exteriores, Kazem Gharibabadi, también un negociador principal, replicó en X que las declaraciones de Trump “no son una señal de poder, sino una admisión del fracaso” de la política de Estados Unidos hacia Irán.
Las negociaciones para alcanzar un acuerdo final debían iniciar después del funeral de Khamenei, quien murió en los primeros momentos de la guerra. Se suponía que los días de actos fúnebres, que concluyen el jueves, serían un periodo de menor tensión.
Se prevé que las conversaciones se centren en los asuntos más difíciles, como la reapertura total del estrecho y la reversión del controvertido programa nuclear de Teherán.
Agencias AP, AFP y Reuters

