Según documentos clasificados hallados debajo de una empanada fría y un café recalentado, en Chimbas no se está discutiendo un presupuesto: se está filmando una serie de ciencia ficción institucional donde el Concejo Deliberante decidió dejar de ser Concejo para convertirse en Intendencia Alternativa, Sucursal B, Versión Outlet.
Todo explotó cuando un concejal, con tono de prócer cansado y mirada de “esto se nos fue de las manos”, lanzó la frase histórica: «No podimos hacerle esto a la intendente…». Traducción simultánea del Agente Rumor: “Muchachos, dejen de jugar al Estanciero con la guita de los chimberos…” Desde ese momento, el Concejo entró en modo superhéroe: capa invisible, pecho inflado y presupuesto bajo el brazo. Se miraron entre ellos y dijeron:
—¿Y si además de concejales somos un poquito intendentes, que es lo queremos todos?, ¿Y si además de legislar, garreamos algunas obras y las administramos nosotros?, y si además de hacer como que controlamos… le metemos las garras a la caja?
Y así nació Municipalidad de Chimbas 2: El Regreso del Termintor y el Concejo, una película donde todos quieren meter mano en la guita, nadie obedece y los fondos desaparecen más rápido que el asado cuando llegan los concejales a la reunión.
El capítulo más glorioso fue el del presupuesto: el Concejo metió la mano como chico en piñata y salió con una tajada tan grande que la intendenta quedó mirando la planilla como quien abre la heladera un 30 a la noche: luz prendida, eco y una aceituna triste rodando por el estante. Resultado: no hay aumento, no hay bono, no hay nada, salvo el silencio y el ruido de tripas municipales. Mientras tanto, todos hablan de “diálogo institucional”. Sí, claro: diálogo estilo WhatsApp político. Uno escribe, el otro clava el visto, y después se enteran por los diarios. El concejal denunciante insiste en que esto “perjudica a los chimberos «todos quieren cobrar.” Y como toda buena historia del poder, aparece el capítulo final: el veto. La intendente afila la lapicera como samurái administrativo y amenaza con cortar de raíz esta saga de ciencia ficción presupuestaria llamada El Imperio y el Concejo Contraatacan. Una cosa es discutir partidas y otra muy distinta es armar un municipio paralelo tipo franquicia de Mc Donald´s, con sucursal, gerente y caja propia. El Agente Rumor dice que en Chimbas todo es emuy absurdo como para ser real, mientras tanto los chimberos miran y se preguntan «adonde va mi guita del cobro sde las tasas?». El enfrentamoento entre la intendente y el concejo deliberante es un sketch de humor negro, donde todos quieren manotear, y el presupuesto hace de actor extra que siempre muere en la primera escena.

