En las tierras políticamente sísmicas de San Juan, el Agente Rumor ha detectado un temblor de magnitud considerable, originado no por fallas geológicas sino por una declaración con más pólvora que prudencia. La protagonista del episodio es la diputada provincial María Lazcano, quien decidió dinamitar la armonía pejotista con una frase que cayó como piano desde un décimo piso: “Los peronistas solo saben gastar, y así les va”. El efecto fue inmediato. Intendentes del PJ, habituados a sobrevivir tormentas electorales, crisis económicas y hasta promesas incumplidas, no estaban preparados para fuego amigo de semejante calibre. Según pudo constatar este agente encubierto, la reacción osciló entre el estupor, la indignación y un intenso ejercicio de autocontrol para no responder con un rosario de calificativos poco aptos para horario de protección al militante.
En los despachos municipales se vivieron escenas dignas de estudio antropológico: teléfonos al rojo vivo, reuniones urgentes sin orden del día y miradas que decían “esto no estaba en el guion”. Algunos jefes comunales intentaron minimizar el episodio con elegancia diplomática, mientras otros, más sinceros, se preguntaban si la diputada hablaba por convicción, por distracción o porque alguien le dejó el micrófono abierto en el peor momento posible. El núcleo del enojo no es menor. En el ADN del peronismo, el gasto no es un pecado: es una herramienta, una filosofía y, para algunos, casi un derecho adquirido. Cuestionarlo públicamente desde adentro equivale a criticar el asado en plena parrillada: no solo genera rechazo, sino que te deja sin invitación a la próxima.
El Agente Rumor concluye que la diputada Lazcano logró una hazaña política inesperada: unir a los intendentes peronistas, aunque sea por un rato, en un objetivo común—mirarla de reojo y preguntarse quién le dio el libreto. Porque en política, como en la vida, hay códigos no escritos… y romperlos suele salir caro. El clima, por ahora, sigue cargado. Y mientras algunos piden calma y otros afilan respuestas, el Agente Rumor se retira en puntas de pie (Como una bailarina del instituto de la Ñury Perez Olivera), dejando una certeza flotando en el aire: en el peronismo se podrá discutir todo, menos gastar.

