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Figuritas, empresas y solidaridad: la historia de la campaña que nació entre chicos y ya recorre el país

Última actualización: 25 de junio de 2026 3:26 am
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Mitch Thibaud está acostumbrado a moverse en la intersección entre empresas, educación y comunidad. Y de ese cruce nació una campaña que tomó un ritual bien argentino, el de cambiar figuritas del Mundial, y lo transformó en una red solidaria de alcance nacional.

Como director de Relaciones Institucionales de AFS Programas Interculturales para la Argentina y Uruguay, trabaja en el desarrollo de alianzas con gobiernos, compañías, organizaciones sociales e instituciones educativas. Y desde la comunidad Ristretter —una red de empresarios orientada al networking y al impacto social— encontró otro canal para convertir esa articulación en acción concreta.

La idea de las figuritas empezó con una escena simple: chicos que tenían figuritas repetidas y otros que, por estar internados, vivir en hogares o atravesar contextos más complejos, difícilmente pudieran completar un álbum. A partir de ahí, Thibaud y Claudio Destéfano impulsaron una campaña para reunir las más difíciles —las de la Selección, las más buscadas— y armar álbumes completos para donar.

La acción sumó urnas en colegios, empresas y distintos puntos del país, hasta convertirse en “La Argentina completa”, una movida que busca llevar álbumes a hogares, hospitales y comedores de todo el país.

José Del Rio, secretario general de Redacción de LA NACION, y Mitch ThibaudFabián Malavolta

Durante el Summit de Sustentabilidad realizado hoy y en diálogo con José Del Rio, secretario general de Redacción de LA NACION, Thibaud cuenta cómo una idea nacida entre figuritas repetidas, familias y colegios se convirtió en una acción colectiva que ya moviliza a empresas, voluntarios y chicos de todo el país.

-¿Cómo surge esta iniciativa, que tiene que ver con generar una sonrisa?

-Estamos acostumbrados a que todas las campañas solidarias se hagan de padres para chicos. Yo voy y le compro algo a mi hijo: “Tomás, llevalo al club, al partido, donde sea”. En este caso fue al revés: fueron los chicos los que venían a decirnos a los padres: “Papá, me saqué a Messi, es para donarlo”. Entendían que había que dar. Era una campaña de los chicos para los chicos.

-Que surja de ellos es impresionante…

-Totalmente. Para uno, por ahí, una figurita es un pedacito de papel que se arruga, se despega, tiene la puntita doblada porque ya la tenés pegada en tu álbum. Pero para el otro, al que le das esa figurita que le falta o que nunca va a tener, es una sonrisa inmensa.

-Habían arrancado en Qatar 2022 con una experiencia un poco más tímida, pero ahora se expandieron. ¿Qué les generó llegar a instituciones como el Hospital Gutiérrez?

-Llegamos al Hospital Gutiérrez porque Claudio [Destéfano] es miembro de la cooperadora, entonces ya teníamos la pata institucional abierta. No es fácil ir con donaciones a un hospital, por una cuestión de salud de los chicos: tienen que estar cuidados, algunos no pueden tocar cosas que vienen de afuera. Entonces hay que pasar por un montón de procesos, que nosotros ya teníamos atravesados. En este caso, ya habíamos hecho desde la comunidad Ristretto varias acciones solidarias: el recambio de almohadas del hospital, de colchones, de todo “el parque automotor”: cambiar una silla de ruedas, que por ahí era una silla de plástico con dos ruedas de bicicleta, y que hoy los chicos tengan sillas de ruedas de verdad, con el nombre de los chicos que las donaron. Cada padre le ponía el nombre de su hijo o el de algún superhéroe. Entonces, un chico que está atravesando una operación o que tiene miedo de entrar al quirófano o está asustado, va en una silla de ruedas que dice “Superman” y siente que va volando; no tiene ningún problema y está más tranquilo, contento o contenido.

-¿En qué consiste esta comunidad Ristretto?

–Somos una comunidad de más o menos 3500 empresarios que hacemos networking. Claudio tiene esa capacidad de transformar lo cotidiano en algo diferente. Nosotros tenemos un sticker en WhatsApp que dice “Los ristretters jugamos distinto”, entonces el networking tiene un propósito y vamos con eso, le buscamos una causa. Todo esto sucede en grupos de WhatsApp. Uno de ellos es la parte solidaria. Y en cada grupo se habla del tema del grupo: no podés desvirtuar, no podés mandar otra cosa que no sea eso. Después hay reuniones de networking afuera, algún almuerzo, alguna reunión de trabajo. Pero entre todos los empresarios tratamos de ayudar desde nuestro lado.

-¿Qué rol asumís vos?

-Yo, por ejemplo, como director de Relaciones Institucionales de AFS, lo que trato de hacer con nuestros voluntarios —somos 800 voluntarios en la Argentina y Uruguay— es entrar en las casas de las familias. En AFS somos familia: nosotros abrimos la casa de la familia, y las figuritas también entran en la casa de la familia. Todos nuestros voluntarios, en los colegios del interior del país o con los chicos del interior, fueron poniendo cada vez más urnas. Habíamos arrancado con 180; ya pasamos las 200 urnas en todo el país. Y la idea es que cada uno vaya aportando desde ahí, un granito de arena.

-El mundo corporativo también tiene muchos protocolos y procedimientos, pero los humanos van haciendo puntos.

-Todas las empresas están formadas primero por personas. Si no hay personas, no hay empresas. Y a veces la burocracia no le permite a uno hacer ciertas cosas. Cada uno, en sus distintos trabajos, tiene la libertad de correrse un poquito de donde viene, marcando la línea. Nosotros jugamos con la palabra. Yo tenía que llegar rápido a Buenos Aires desde Posadas, y él dijo: “¿Rápido? Yo te lo llevo volando”. Florencia, que es una chica que estaba poniendo las urnas en Posadas, me dice que el flete que habían conseguido tardaba tres días en llegar a Buenos Aires, y tres días después ya había pasado o iba a haber pasado el momento de la entrega. Entonces apareció un piloto y nos dijo: “Bueno, yo les hago la gauchada”. Cuando el piloto llega a Buenos Aires y termina de entender de qué iba esta campaña —y ya le habíamos contado que la parte del Hospital de Niños terminaba con su acción, pero que venía una segunda etapa, con todo el país—, ahí se entusiasma todavía más.

-¿Cuál es el propósito de La Argentina completa?

-La idea de “La Argentina completa” es llegar al menos a un hogar o comedor de cada provincia, y además completar un álbum que va a quedar en el Museo Malvinas, en custodia, hasta que las Malvinas vuelvan a ser argentinas y podamos llevarlo allá. Entonces, al menos tenemos que hacer 25 álbumes completos. Pero vino una persona a un local en Avellaneda y dijo: “Yo dono 80 álbumes”. Entonces ahora tenemos un desafío: completar esos 80 álbumes. Tenemos que usar todo esto.

-No es solo la felicidad de quienes reciben lo que se generó, sino también la de los chicos cuando van a donar…

-Exactamente. Todos entienden que esa figurita va a ir para hacer más feliz a otro chico, a un par de ellos. Cuando nosotros éramos chicos, el álbum tenía 99 figuritas. Y cuando te sobraban, era un piloncito: por ahí lo tenías guardado, o pegabas alguna en la ventana de tu cuarto, en la carpeta o en el auto. Ahora, para llenar las 980 figuritas que tiene este álbum, te sobra un montón. Así que no las tires en un cajón: buscá alguna urna, porque está lleno de urnas por todos lados, y donalas para que otros chicos puedan tener su álbum completo.

-¿Qué es lo que más les generó a ustedes, a todos los que están detrás de esta comunidad y lograron esto?

-Primero, una sensación de alegría increíble. Después vimos por qué pasa esto: por qué se suman las empresas, por qué se suma AFS, por qué se suma tanta gente a esta acción. Y la respuesta es la confianza. Si no hay confianza, esto no puede avanzar. Si no, uno diría: “Che, pero yo dejo la figurita en la urna, ¿y qué certeza tengo de que va a llegar?”. Entonces, la confianza que se genera desde la comunidad hacia afuera es muy grande. Y además te da esa alegría o esa convicción de que uno puede ir solo y llegar rápido a cualquier lado, pero, si vamos juntos, vamos a llegar mucho más lejos.

-Todo surge en un contexto determinado, con el origen inicial en Qatar 2022. ¿Cómo surge la idea?

-Cuando vimos que la hija de uno de un ristretter tenía un local en Cáritas y dijo: “Che, hay un chico, el hijo del cartonero que está acá en la cuadra, que todos los días mira con una mezcla de tristeza, nostalgia o desconocimiento a los chicos del colegio que salen y cambian figuritas de algo que él sabe que nunca va a tener. Nosotros ya llenábamos el álbum. ¿Por qué no le damos las figuritas que nos sobraron para que por lo menos pueda jugar?”. Y alguien dijo: “Bueno, pero si vamos a ayudar a este chico, ¿por qué no le llevamos también a tal otro lugar?”. Y ahí fue cuando con Claudio dijimos: “No, bueno, si vamos a hacer esto, organicémoslo y tratemos de llevar el álbum completo, no simplemente las figuritas repetidas”.

-¿Cómo funcionaba?

-Vos, por ejemplo, venías con las figuritas que estaba juntando tu hijo y decías: “Me faltan estas figuritas”. Nosotros, que teníamos figuritas que nos había dado la comunidad, te dábamos las que te faltaban y vos nos dabas todo tu pilón. Después venía otro y hacía lo mismo, y otro, y otro. Eso es lo que hacemos hoy: yo te doy las figuritas que a vos te faltan porque las tenemos, y vos me das todo tu pilón. Así es como vamos a llegar a completar los 80 álbumes con el resultado de lo que aporta toda la gente.

-Cuenta la leyenda que hasta ingresaste a un aula en un colegio, hablando en inglés, para que cada uno fuera su propio director técnico.

-Exactamente. En el colegio de mis hijos, mi hijo mayor en ese momento estaba en quinto o sexto grado. Como el Mundial pasado fue en verano, la carga horaria ya estaba más relajada; ya habían pasado los exámenes. Le pedí permiso a la directora y, como era en hora de inglés, toda la actividad tuvo que hacerse en inglés. Cada chico era el director técnico de un país. Entonces agarraban las 130 figuritas que habían venido en un bolso, todas mezcladas, y en menos de 45 minutos las tuvimos separadas por país y ordenadas por número. A partir de ahí se pudieron armar lo que creíamos que iban a ser diez álbumes para diez hogares. Terminaron siendo 170 álbumes completos.


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