El secretario de Seguridad, Enrique Delgado, reconoció que la situación es más seria de lo que se pensaba al principio: una auditoría interna encontró irregularidades en el armamento de la Policía provincial y hay más de un arma cuyo paradero todavía no se sabe.
Todo empezó cuando la Justicia de una provincia del norte del país avisó que una pistola registrada en San Juan no aparecía. Con ese dato, la Policía fue a buscarla y no la encontró. Entonces se decidió revisar todo el inventario, y lo que surgió de ese control se entregó al Ministerio Público Fiscal.
Delgado explicó que el arma original llegó a la provincia y fue ingresada a la Policía, pero que nadie figura como responsable directo de ella. Según dijo, los registros muestran que faltan varias, aunque el número exacto lo maneja la Fiscalía, que es quien investiga.
Dos investigaciones en paralelo
La fuerza entregó los resultados de la auditoría a la Justicia apenas los tuvo. Además, abrió un sumario administrativo interno, a cargo del área de Control de Gestión, para determinar si hubo responsabilidades dentro de la institución.
Cuando le preguntaron si las armas pudieron haber sido robadas, el funcionario no confirmó ni descartó nada: dijo que eso es justamente lo que se está investigando.
Cómo llegó el caso hasta acá
El tema se hizo público en julio de 2026, cuando empezó a circular que podrían faltar 150 pistolas Bersa calibre 9 mm. Eran parte de un lote de 500 que la Provincia compró en 2022. A raíz de eso hubo una auditoría y cambios en la División Armamento.
En ese momento, Delgado aclaró que la cifra de 150 no estaba confirmada y que la revisión había arrancado por el pedido de otra provincia. Más tarde, una actualización del inventario indicó que 138 pistolas aún no habían sido ubicadas.
Ahora el funcionario ratificó que falta más de un arma, sin dar cifras. La investigación intenta aclarar qué pasó con ese armamento y si se trató de fallas administrativas o de responsabilidades individuales.

