Todos hablan de un posible romance político entre Marcelo Orrego y José Peluc apoyando a Milei rumbo a 2027. La idea seduce, entusiasma y hasta parece lógica, hasta que aparece el pequeño detalle de siempre: los cargos son finitos y los egos vienen en tamaño XXL.
José Peluc, mientras tanto, observa con la calma zen de quien no está a comisión para lograr una venta. Tiene el respaldo de Karina Milei y La Libertad Avanza está convencida de que en San Juan puede crecer sola, y es ese amigo que dice «si no me invitan al equipo, armo uno propio» y encima lleva la pelota.
Entonces surge la gran pregunta: ¿para qué entrar a una alianza si después te toca el asiento plegable al lado de la puerta del baño? Los libertarios no quieren ser el adorno del frente; quieren llegar, sentarse en la cabecera y preguntar quién hizo la lista (sabiendo que la hizo Orrego).
Del otro lado tampoco sobra el entusiasmo, Producción y Trabajo está con la UCR, el PRO, Actuar, el Bloquismo, Dignidad Ciudadana y varios socios más. Gente que responde a Basualdo comenta que sumar a LLA es como querer meter un pasajero más en un Fiat 600, alguno de los socios va a terminar viajando en el baúl, y eso no le cuadra a ninguno.
Y ahí comienza el reality, cada dirigente saca la calculadora, los votos, las encuestas, el árbol genealógico y hasta las fotos de campaña de hace veinte años para demostrar por qué merece seguir sentado, nadie se baja voluntariamente. En San Juan las sillas sufren un fenómeno paranormal, todos creen que la propia es indispensable y la del vecino está de más.
Peluc también conoce el truco, sabe que una alianza puede sumar votos, o sumar dolores de cabeza, porque hay frentes que parecen esas pizzas con veinte ingredientes; en las fotos de la carta se ven espectaculares, pero después nadie entiende que gusto tienen.
Mientras tanto, Orrego hace cuentas, su plan es llegar a la reelección sin que el voto no peronista se le parta como una factura de hojaldre recién horneada. Porque si La Libertad Avanza decide competir por su cuenta, cada voto libertario será un voto que no aterriza en el oficialismo provincial, y en una elección pareja, sos votos valen más que la opinión del estratega asesor de campaña que se equivoco en el foco y perdió la credibilidad.
Por ahora todos sonríen para las fotos, hablan de diálogo, consenso y madurez institucional., en el diccionario de la RAE significa «esperemos un poco más antes de empezar a pelearnos públicamente por los lugares».
La verdadera campaña todavía no empezó, lo que sí comenzó hace rato es el campeonato nacional de la silla. Y como ocurre en cada edición, la música suena hasta el último minuto, después se corta de golpe y siempre hay alguno que descubre demasiado tarde que se quedó parado.

