La política sanjuanina empieza a desperezarse y el calendario electoral ya amenaza con convertirse en el tema favorito de reuniones, cafés y conversaciones de pasillo. En el Partido Bloquista tienen una postura clara: prefieren que las elecciones provinciales y nacionales vayan por caminos separados. Al fin y al cabo, bastante complicado es ponerse de acuerdo con los problemas de San Juan como para sumarles también las peleas de Buenos Aires.
La idea es que la discusión provincial tenga su propio escenario y que los temas locales no terminen perdidos entre discursos nacionales, peleas partidarias y promesas que aparecen cada vez que se acerca una elección.
Obra pública, minería y desarrollo local son algunos de los asuntos que deberían ocupar el centro de la escena. Porque una cosa es hablar de lo que pasa en el país y otra es explicar qué sucede en la provincia. Y si se mezclan las dos discusiones, después nadie sabe quién tiene que hacerse cargo de qué.
Alianzas: todos amigos hasta que aparecen las listas
Otro capítulo que promete entretenimiento es la continuidad del vínculo con Producción y Trabajo. Por ahora, la relación atraviesa un buen momento y desde el bloquismo aseguran que existe comodidad para trabajar en conjunto.
Pero convengamos algo: en política, llevarse bien durante la gestión es una cosa; ponerse de acuerdo cuando aparecen las candidaturas es otra completamente distinta.
La alianza todavía no tiene un futuro electoral garantizado y cualquier decisión deberá pasar por la convención partidaria. Así que, por ahora, hay diálogo, coincidencias y buena predisposición. El verdadero examen llegará cuando haya que discutir los nombres, los lugares y quién se queda con qué.
Porque hasta la palabra «unidad» puede empezar a transpirar cuando se abre una lista de candidatos.
19 departamentos y una misión: conseguir candidatos sin que nadie se enoje
Mientras tanto, el bloquismo también prepara su estrategia territorial. El objetivo es fortalecer su presencia en los 19 departamentos, construir frentes y avanzar en el armado de candidaturas.
No es una tarea sencilla. Hay que recorrer territorio, conversar con dirigentes, cerrar acuerdos y encontrar nombres que representen a cada departamento. Todo un trabajo de ingeniería política donde, además de sumar voluntades, hay que evitar que alguien se quede mirando la lista con cara de pocos amigos.
Por ahora, el partido mantiene abiertas las conversaciones y deja las decisiones electorales en manos de su convención.
El tablero empieza a moverse, las alianzas se analizan y las candidaturas todavía están en etapa de cocción. Eso sí, una cosa está clara: falta para las elecciones, pero para las negociaciones políticas nunca es demasiado temprano. En este juego, algunos ya están pensando en las urnas y otros, discretamente, en dónde les tocará sentarse después de la foto de unidad.

