Tras el cambio en la calificación de deuda de S&P para la Argentina, el riesgo país baja y alcanza el valor más bajo en la gestión de Javier Milei, una cifra que no veía desde hace siete años, durante el gobierno de Mauricio Macri.
El índice elaborado por JP Morgan hoy retrocede 53 unidades (-10,5%), hasta los 450 puntos básicos, según las pantallas de Rava Bursátil.
Este movimiento es consecuencia de la nueva calificación de deuda que S&P Global Ratings, una de las tres principales agencias calificadoras de riesgo del mundo, junto con Moody’s y Fitch Ratings, le dio a la Argentina. Ayer se dio a conocer que elevó el rating soberano desde CCC+ a B-. Destacó el ajuste fiscal, la acumulación de reservas y la mayor capacidad del Gobierno para refinanciar vencimientos.
Gabriel Caamaño, titular de Outlier, destacó que esto ocurre un mes después de que Fitch Ratings haya mejorado la calificación soberana argentina. “Con tener dos calificadoras que te pusieron dentro de la nota B, se entiende que va a haber mucho fondo pasivo”, puntualizó. Esto quiere decir que fondos de inversión que replican carteras van a comprar bonos argentinos, lo que traerá un “flujo de deuda favorable” al país.
Este fenómeno, que el mercado ya está anticipando ajustando los precios y diferenciales de riesgo, se autocumple al incrementar el volumen y la demanda, lo cual resulta positivo, ya que permite a la Argentina acceder a un mercado más amplio y profundo con inversores de largo plazo que operan con menor volatilidad.
En esa línea, Martín Polo, jefe de estrategia en Cohen Aliados Financieros, consideró que la reacción del mercado a esta noticia se debe a que “sube la expectativa de que también mejore la nota de Moody’s”, lo que podría comprimir aún más el riesgo país.
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