Este jueves la Legislatura sanjuanina aprobó la Ley de Desarrollo Local Minero con 33 votos a favor y apenas dos en contra. Un trámite casi de rutina, salvo por un detalle, buena parte de los que la votaron a favor se pasaron el debate explicando, con pelos y señales, por qué no les cierra lo que votaron.
El proyecto, que muchos conocen como Ley de Proveedores Mineros, tardó casi dos años en llegar desde su primer anuncio hasta el recinto, y llegó además, justo la misma semana en que se supo que Vicuña le dio un contrato de campamento minero a la china PowerChina, salteándose a los proveedores locales, el timing perfecto para una ley que promete protegerlos.
La diputada peronista Fernanda Paredes fue la que puso el dedo en la llaga con una frase que resume el problema de fondo, «»No se puede predicar el libertarianismo en Buenos Aires y salir a jugar de Estado regulador en San Juan, Milei quiere desarmar el Estado; acá, mientras tanto, se lo convoca para salvar a la pyme minera, Orrego tendría que decidir en qué cancha se juega»».
E Dip. giojista Mario Herrero fue directo, «»Sin herramientas para exigir su cumplimiento, la ley es letra muerta, una expresión de deseo con membrete oficial. El problema tiene nombre y número, y es el artículo 15, que obliga a las mineras a hacer sus «mejores esfuerzos» para contratar proveedores locales. Una frase que suena bien en un discurso y no vale nada en un tribunal, porque no hay forma de exigirla»».
La Dip. Graciela Seva completó el cuadro con la definición más filosa de la tarde: la ley es «un parche», no sirve, estoy poniendo en palabras lo que cualquier proveedor sanjuanino ya presiente, se les pide competir con una mochila impositiva a cuestas contra empresas extranjeras que entran con arancel cero. La ley solo protege al que ya es competitivo, es decir, protege a nadie en particular»».
La Legislatura sancionó una ley que nació tarde, llegó después del caso de PowerChina, y quedó sin dientes para morder y que se cumpla, la aprobaron casi todos, pero nadie se fue del recinto muy convencido de que vaya a cambiar algo.

